4 de octubre de 2012 / 18:33 / hace 5 años

ACTUALIZA 1-Policías de Argentina mantienen protesta por salarios

* Policías mantienen protesta, esperan respuesta oficial

* Reclamo provocó tensión en el Gobierno (Agrega datos, citas y detalles)

Por Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 4 oct (Reuters) - Miles de policías de frontera y de vías navegables de Argentina rechazaron el jueves el pedido del Gobierno para que abandonen una protesta por aumento de salarios por la que permanecen acuartelados desde hace dos días.

Las sedes de Prefectura Naval y Gendarmería Nacional en Buenos Aires estaban ocupadas por miembros de las fuerzas y sus familiares. Los líderes de la rebelión entregaron un petitorio a las autoridades, que pidieron tiempo hasta el martes para estudiar el reclamo, según dijeron efectivos acuartelados.

La protesta, la primera de este tipo en la historia reciente del país, puso al Gobierno bajo tensión y gatilló el relevamiento de los jefes máximos de ambos cuerpos de seguridad.

Los efectivos de la Prefectura Naval se acuartelaron tras recibir los salarios de septiembre, en los que constataron descuentos de hasta un 70 por ciento por la aplicación de una reforma administrativa que eliminó una serie de pagos adicionales.

El Gobierno había dado por superado el conflicto luego de dar marcha atrás con la reforma, separar las cúpulas de ambas fuerzas y pagar una compensación por los descuentos que había realizado. Pero los efectivos subieron la apuesta y reclamaron un alza de su salario hasta 7.000 pesos (1.489 dólares).

Los gendarmes argentinos que se inician en la fuerza que patrulla y vigila las fronteras del país tienen un salario de 600 pesos (128 dólares), pero con los adicionales cobraban tres o cuatro veces esa suma.

Cientos de efectivos gritaban "¡si se puede, si se puede!", en referencia a su derecho a protestar y pedían que no hubiera sanciones contra los manifestantes.

La protesta llega en un momento político sensible para el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que enfrenta una abrupta caída de su popularidad por las preocupaciones de la población centradas en la violencia urbana y una alta inflación que corroe el poder de compra salarial.

Las manifestaciones en reclamo de alzas salariales son usuales en Argentina, donde la inflación supera el 20 por ciento anual según estimaciones privadas.

"Vamos a seguir manifestando de modo pacífico, manteniendo las guardias de modo que la sociedad no se sienta desguarnecida", dijo a Reuters el gendarme Raúl Maza ante la sede del edificio "Centinela", sede administrativa de la fuerza a la que pertenece.

CRITICAS OFICIALISTAS

Al igual que en la víspera, grupos de militares de la Armada Argentina se sumaron a las protestas, que convirtieron en un caos al centro de Buenos Aires.

"El acuerdo es posible y que normalicemos la situación, y aislemos a aquellos que encuentran en este conflicto (una oportunidad para promover) mucho la disputa, la pelea entre sectores, incluso alentando la violencia a que siga el conflicto en vez de terminarlo", dijo Edgardo Depetri, un diputado oficialista.

El legislador y otros aliados del Gobierno acusaron a medios de comunicación críticos de la gestión de Fernández de potenciar la protesta policial.

Varias bases de las dos fuerzas en el interior del país también estaban tomadas por efectivos, que se comprometieron a seguir prestando servicios de seguridad como patrullajes y controles en puertos y fronteras.

El reclamo policial comenzó el martes cuando suboficiales de la Prefectura Naval recibieron su paga de septiembre con los recortes. Un día después se sumaron sus pares de la Gendarmería Nacional, cuyos haberes también iban a verse reducidos.

Líderes de la Cámara de Diputados llamaron el miércoles a los efectivos acuartelados a subordinarse a las autoridades legalmente constituidas, mientras que algunos dirigentes oficialistas calificaron a la protesta como "golpista", lo que los policías negaron con vehemencia.

Dirigentes opositores dijeron que comprendían el reclamo de los policías, pero les solicitaron que abandonaran el autoacuartelamiento.

"Estamos pidiendo simplemente que nos den un sueldo digno (...) Nosotros no somos golpistas, somos hijos de la democracia", aseguró Maza. (Con la colaboración de Walter Bianchi, escrita por Alejandro Lifschitz)

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