19 de junio de 2012 / 22:55 / hace 5 años

Cruzada contra dólar pone nerviosos a los argentinos

* Gobierno virtualmente prohíbe venta dólares a ahorristas

* Potenciales compradores furiosos van a la justicia

* Inspectores agencia impositiva apuntan a mercado paralelo

* Popularidad de la presidenta y la economía sufren

Por Helen Popper

BUENOS AIRES, 19 jun (Reuters) - Un argentino de la ciudad balnearia de Mar del Plata jamás esperó ser regañado por la presidenta Cristina Fernández por intentar comprar dos billetes de cinco dólares para sus nietos.

Indignado cuando la casa de cambios no le quiso vender los dólares por los estrictos controles a la compra de divisas implementados por el Gobierno, el abogado Julio César Durán recurrió a la justicia.

“Se sintió muy atacado, más que nada como humillación, se sintió indignado. Me dijo: ‘Tengo 59 años y ¿cómo puede ser que no puedo comprar 10 dólares para regalar a mis nietos?'”, señaló Luis Alberto Moliterno, letrado de Durán que defendió a ahorristas perjudicados por una feroz crisis económica en 2001-2002 que incluyó el bloqueo de ahorros bancarios.

La mandataria llamó a Durán “abuelito amarrete” en un discurso por televisión y deslizó que el abogado siempre había planeado demandar al Estado.

El ataque de Fernández a la compra de dólares, divisa que los argentinos usan tradicionalmente como salvaguarda para sus ahorros, puso nerviosa a parte de la población y podría haber profundizado la caída de su aprobación, según analistas.

Varios miles de manifestantes se reunieron frente a la sede presidencial, la Casa Rosada, dos semanas atrás a golpear cacerolas. Algunos llevaban carteles que decían “Yo no hago lo que quiero con mi plata”.

Los “cacerolazos” son muy simbólicos en Argentina y recuerdan la aguda crisis política y económica que sufrió el país hace una década.

Un juez rechazó un amparo presentado por el caso de Durán, pero Moliterno prometió que continuará luchando.

“En 2001, retuvieron la plata de la gente (...) Hoy, no permiten que la gente con su dinero pueda protegerse refugiándose en una moneda más estable”, dijo, en referencia a la alta inflación en el país.

Una década después del mayor cese de pago de deuda soberana de la historia, Argentina, la tercera economía de América latina, todavía no ha regresado a los mercados internacionales de crédito. Eso significa que Fernández necesita mantener los dólares en el país para pagar la deuda pública.

Los controles impuestos días después de que Fernández ganara la reelección en octubre, exigen la aprobación de la agencia impositiva Afip para comprar dólares, aún para pequeños montos.

El mes pasado, las autorizaciones para comprar dólares para ahorrar se frenaron por completo y se implementó un nuevo sistema que sólo permite adquirirlos para viajar al exterior y por escasos montos.

Y esta semana se hicieron más cambios al sistema, aunque sin anuncios formales sobre las reglas.

Las severas restricciones para comprar dólares al precio oficial para atesorarlos o pagar créditos ha llevado a algunos a pagar un 30 por ciento más en el mercado paralelo, conocido como “dólar azul”.

En el mercado inmobiliario, donde las operaciones se hacen en dólares, apareció un nuevo precio denominado el “dólar celeste”. A medio camino entre el dólar oficial y el paralelo, que se está usando para acordar las transacciones en pesos.

Otros están utilizando soluciones más creativas como comprar fichas en casinos en el vecino Paraguay con tarjeta de crédito y después canjearlas por billetes en dólares para traer a casa.

“ESTÉREO ROBADO”

La cuasi imposibilidad de comprar dólares en el mercado formal causó que se amplíe la brecha entre el dólar oficial y el paralelo y que el volumen de transacciones caiga.

El comercio de divisas diario a precio oficial había promediado 750 millones de dólares, pero ahora es apenas la mitad.

“La situación se asemeja a las anteriores crisis que vivimos (...) La diferencia es que ahora tenemos las trabas de la Afip que antes no teníamos”, dijo un operador de cambios que pidió no ser nombrado por temor a represalias del Gobierno. “Están todos como locos tratando de cubrirse, la diferencia es que antes estaban como locos y lo conseguían más fácil”.

Casi todos los dólares a la venta están siendo comprados por el Banco Central, que trata de recomponer sus reservas, y por importadores que tienen permiso.

La caída del peso en el mercado paralelo preocupa a funcionarios porque temen que podría acrecentar la inflación, estimada por economistas privados en un 25 por ciento anual.

El ministro de Interior dijo recientemente que comprar dólares en el mercado paralelo es “un acto ilegal” parecido a comprar un estéreo robado.

El mercado informal se detuvo totalmente a principios del mes por la presión del Gobierno sobre las llamadas “cuevas” para que vendan dólares a precios más bajos.

El comercio se reanudó, pero los operadores están reacios a vender los billetes verdes a extraños y algunos están operando fuera de los horarios de negocios para evitar la atención de los inspectores del Gobierno.

Funcionarios uniformados de la Afip continúan apareciendo diariamente sin aviso en mesas de dinero de casas de cambio del centro de Buenos Aires.

Eso resulta una gran molestia para los operadores, muchos de los cuales operan en el mercado formal e informal, porque a veces los inspectores se quedan allí por horas.

“Ya estamos acostumbrados a la visita de la gente de la Afip, a tal punto que algún inspector viene y se sienta a mirar televisión con su café al lado”, dijo otro operador.

BATALLA CULTURAL

Ahorristas y compañías han estado retirando dólares de cuentas bancarias, y los depósitos en esa moneda han caído casi un tercio desde octubre.

Funcionarios niegan planes de forzar una “desdolarización” de la economía, diciendo que simplemente quieren que los argentinos comiencen a pensar y ahorrar en pesos.

Fernández, una política de lengua filosa que el mes pasado nacionalizó la mayor empresa energética del país, YPF, aplica trabas a importaciones para proteger el empleo y argumenta que las restricciones a la compra de dólares afecta sólo a una minoría.

“Esto es una batalla cultural”, dijo este mes, y prometió cambiar sus ahorros en dólares, estimados en unos 3 millones, por un plazo fijo en pesos.

Datos de la Afip muestran que unos 1,4 millones de argentinos compraron dólares para ahorro este año, aproximadamente el 7,5 por ciento de la población activa.

Pero más cacerolazos y demandas judiciales podrían atormentar al Gobierno de Fernández aún si las limitaciones sobre el dólar no molestan a sus votantes base, de bajos ingresos, dijeron analistas.

“Hay algunas luces amarillas (...) en relación al humor social”, dijo Mariel Fornoni de la encuestadora Management & Fit, y agregó que en una reciente encuesta el 60 por ciento de los sondeados se opone a las restricciones sobre el dólar.

La tasa de aprobación de Fernández cayó 5,2 puntos en la encuesta del mes pasado de la consultora y fue superada por la tasa de rechazo por primera vez desde su reelección.

Los críticos dicen que no es razonable forzar a los ahorristas a acumular pesos en vez de dólares o euros cuando la inflación supera por mucho a las tasas de interés de los depósitos en moneda doméstica.

Unas dos docenas de demandas judiciales se han presentado contra los controles, que para algunos expertos violan los derechos constitucionales.

“Los motivos por los que yo compre un dólar no tienen que ser objeto de análisis o de estudio por parte de ningún Gobierno en situaciones como la actual, que según la presidente son de normalidad”, dijo el abogado constitucionalista Félix Loñ.

Más allá de los cuestionamientos legales sobre las restricciones, los economistas dicen que podrían resultar contraproducentes al profundizar un enfriamiento en industrias clave como la inmobiliaria y exacerbar el nerviosismo de los inversores.

“Nos llega información de que todos los sectores están sintiendo el impacto”, dijo el analista político y económico Federico Thomsen, y agregó que Fernández podría reducir los controles para lentamente depreciar el peso e impulsar la competitividad de la industria más tarde este año.

“Eso es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto. Una vez que comienzan los controles, nunca se te ocurre relajarlos”, añadió. (Traducido al español por Juliana Castilla)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below