1 de junio de 2012 / 22:04 / en 5 años

Dólar, una mala palabra para la presidenta argentina

Por Helen Popper

BUENOS AIRES, 1 jun (Reuters) - El dólar se ha convertido en una mala palabra para el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández, a medida que los argentinos hacen lo imposible para obtener la moneda estadounidense, un resguardo ante la elevada inflación del país.

Fernández está tratando de enfrentar una veloz salida de capitales con estrictos controles para la compra de moneda extranjera y quiere que los argentinos terminen con su devoción por el dólar y comiencen a pensar en pesos.

“Viene un mundo nuevo y me parece que hay algunos que no se dieron cuenta y siguen atados al viejo mundo”, dijo Fernández el jueves, en un discurso que agravó las preocupaciones de los ahorristas y de los inversores, temerosos a que el Gobierno “pesifique” la economía.

A principios de la semana, el senador oficialista Aníbal Fernández dijo que “la Argentina tiene que empezar a pensar en pesos”. El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, calificó la “manía” del país por los dólares como “un gran problema cultural”.

Funcionarios negaron un reporte del diario El Cronista Comercial que indicaba que el Gobierno evaluaba opciones para “pesificar” a la fuerza la economía local. “Es un ridiculez, me parece un chiste”, dijo Abal Medina.

Pero los ahorristas están muy sobresaltados por la situación financiera de la tercera economía de América Latina, donde los recuerdos de los fuertes límites al retiro de depósitos y una devaluación permanecen frescos una década después de una devastadora crisis económica.

Especialmente en momentos de alta incertidumbre política, muchos compran dólares como resguardo, algunos los guardan en sus colchones o en cajas de seguridad en los bancos. Las ventas de inmuebles y muchos contratos suelen ser acordados en dólares.

Días después de su reelección en octubre, Fernández impuso estrictos controles sobre las compras de moneda extranjera tras meses de salida de capitales que forzaron al Banco Central a vender varios miles de millones de dólares en reservas para sostener al peso.

Una década después de que la crisis económica disparara el mayor cese de pago de deuda soberana de la historia, Argentina todavía no regresa a los mercados internacionales de crédito.

Por sus limitadas opciones de financiamiento, Fernández necesita mantener los dólares en el país para acrecentar las reservas del Banco Central, que son utilizadas para pagar deuda soberana.

Los llamados del Gobierno a que se abandone el dólar tienden a tener el efecto opuesto, dijo el ex presidente del Banco Central Alfonso Prat Gay.

“Lo que no se puede hacer es obligar a la gente a que ahorre en pesos solamente, al mismo tiempo que tienen un sistema económico con inflación de 25 por ciento”, agregó.

“La gente hace rato le ha estado diciendo al Gobierno que no confían en el peso y no confía en el peso porque todos los años vale un 25 por ciento menos que el año anterior (...) El problema central es bajar la inflación”, agregó.

SOBREPRECIO EN MERCADO PARALELO

Fernández adoptó en meses recientes varias medidas intervencionistas como el freno a las importaciones y la nacionalización de YPF, la compañía energética más grande del país, en momentos en que la actividad económica y los ingresos del Gobierno se enfrían.

Con la demanda de dólares mostrando pocos indicios de frenarse, tal como fue demostrado por un reciente avance en el retiro de depósitos en esa moneda de los bancos, algunos economistas piensan que el llamado para que el país “piense en pesos” apunta a que habrá más reformas.

“Hasta ahora buscan pesificar las operaciones que se realizan en dólares en la economía doméstica. Por ejemplo, las operaciones inmobiliarias. Pero el segundo semestre es complicado fiscalmente”, dijo el economista José Luis Espert.

Algunos inversores temen que el Gobierno pague el bono en dólares Boden 2012 en pesos, pero el viceministro de Economía, Axel Kicillof, negó rotundamente ese plan el viernes. El Tesoro debe cancelar 2.300 millones de dólares en agosto.

La mayoría de los analistas económicos dicen que las medidas dramáticas, como la pesificación del pago de la deuda, son muy poco probables.

“El costo de tales medidas sería tan alto para la administración, que consideramos muy poco probable que ocurra”, dijo Barclays Research en un informe. “Los depositantes retirarían sus dólares, esperando el mismo trato que recibieron los bonistas y las reservas caerían”.

Ahorristas y empresas están esquivando los controles de la agencia controladora de impuestos en el mercado formal y pagan el sobreprecio del mercado paralelo.

Según los últimos datos del Banco Central, los depósitos en dólares cayeron cerca de 4 por ciento la semana pasada, manteniendo su tendencia de declive desde que los controles fueron reforzados a mitad de mayo.

En el mercado de cambios oficial, donde medios locales estiman que solo el 10 por ciento de las compras son aprobadas, el peso cotizaba a 4,4725 por dólar el viernes. En el mercado paralelo, comprar dólares costaba un 33 por ciento más.

Agentes cambiarios dicen que los rumores de una “pesificación” probablemente impulsen aún más la demanda de dólares.

“La gente que sabe de la historia argentina y recuerda que la moneda (local) perdió 13 ceros en los últimos 40 años, se asusta cuando escucha que se quiere pesificar la economía”, dijo un operador local bajo condición de anonimato.

“Por eso sigue la demanda de dólares, si se puede (comprar) en el mercado oficial, mejor, y si no se va al (mercado) marginal. El temor se refleja en la caída de los depósitos (bancarios en dólares)”. (Con reportes adicionales de Guido Nejamkis y Jorge Otaola. Escrita por Juliana Castilla)

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