ANALISIS-Argentinos sortean nuevos obstáculos en compra dólares

jueves 17 de mayo de 2012 12:59 ART
 

* Peso se hunde en mercado negro en momentos en que Gobierno
aumenta controles
    * Ahorristas, pequeñas empresas sortean límites cambiarios
    * Grupos empresarios trabajan con Gobierno, tratan de
adaptarse

    Por Hilary Burke	
    BUENOS AIRES, 17 mayo (Reuters) - Los esfuerzos del Gobierno
argentino por mantener los dólares dentro del país están
llevando a los ahorristas a realizar transacciones cambiarias en
negro en las oficinas y hasta en los colegios. 	
    Pero, las grandes compañías tienen menos margen para evitar
los controles cambiarios y deben adaptarse a las extrañas y
cambiantes reglas en el país.	
    La presidenta Cristina Fernández, una líder populista con un
fuerte discurso nacionalista, prometió lanzar medidas de
"sintonía fina" en la economía tras ganar su reelección en
octubre. Desde entonces limitó las importaciones, impuso
controles de capitales y nacionalizó la mayor compañía
energética, YPF.	
    Fernández necesita frenar la salida de capitales en un país
todavía temeroso de la intervención gubernamental tras la
devaluación de la moneda y el congelamiento de los depósitos
bancarios durante la crisis financiera del 2001/02. 	
    El Gobierno necesita que los dólares del superávit comercial
permanezcan en Argentina y ayuden a incrementar las reservas del
Banco Central utilizadas para pagar deuda soberana.	
    Funcionarios están revisando en detalle el flujo de divisas
para lograr este objetivo, limitando la compra de dólares y
desalentando el pago de dividendos y las transferencias
internacionales de dinero.   	
    Y a medida que aumentan los obstáculos, las empresas
enfrentan retrasos y distorsiones que están golpeando a la
inversión privada. Analistas dicen que el ajustado control del
Gobierno podría generar una desaceleración económica por una
caída en el consumo y en el gasto corporativo.	
    Con acceso limitado a los dólares en el mercado formal,
ahorristas y algunas pequeñas empresas salen en búsqueda de la
moneda estadounidense en el mercado negro, donde las
cotizaciones están en brusco aumento.	
    Otras compañías compran bonos o acciones que pueden vender
fuera del país, algo que es legal pero mal visto por el
Gobierno.      	
    "Si preguntás a un empresario extranjero cuál es el clima de
negocios, te va a decir que están trabajando el 50 por ciento de
su tiempo para lo que es el negocio de la empresa en sí, y el
otro 50 por ciento o más para cumplir todas las regulaciones",
dijo un asesor legal de empresas que pidió anonimato, algo que
refleja el temor general a hablar en público.	
    "Si no (cumplen), o tenés un contenedor en la aduana
detenido o tenés un montón de otros temas abiertos", agregó.	
    Durante mucho tiempo, los argentinos han sacado dólares del
país de forma ilegal para evitar el pago de impuestos.	
    Para frenar la fuga de fondos, la agencia impositiva tiene
perros olfateando en busca de fajos de dinero en la frontera y
aeropuertos. Un perro llamado Tiza encontró 110.000 dólares
escondidos en el auto de una persona cuando intentaba cruzar a
Uruguay este año.	
    Pero, el margen entre el tipo de cambio formal del dólar y
el precio paralelo se ha cuadruplicado desde que Fernández
introdujo los nuevos controles a la economía.	
    Líderes empresariales están ahora bajo una mayor presión
para mantener su dinero en la tercera economía de América
Latina, donde el crecimiento se desacelera rápidamente y la
inflación supera el 20 por ciento anual. 	
    Los empresarios reciben llamados del conocido zar de los
precios, Guillermo Moreno, quien suele decidir cuándo y por qué
los dólares cambian de manos.	
         	
    BUSCANDO SEGURIDAD	
    Los argentinos deben recibir la aprobación de la agencia
impositiva para comprar moneda extranjera al precio oficial. Un
límite mensual está fijado para esas compras, pero a veces las
operaciones se congelan durante varios días por motivos no
explicados.	
    Ese fue el caso la semana pasada, algo que disparó una caída
del 7,5 por ciento en el valor del peso en el mercado negro
, al aumentar la demanda por dólares. La agencia
impositiva advirtió el martes que tomará duras medidas contra
quienes vendan la moneda estadounidense en el mercado paralelo.	
    Los argentinos, sin embargo, son expertos en encontrar
atajos. Por eso ven a los últimos controles como molestos, pero
manejables.	
    "He cambiado dinero en el colegio de mis hijos", dijo un
economista con contactos entre empresas extranjeras. 	
    "Vas a encontrar este tipo de negocios en todos los colegios
en (zonas de alto poder adquisitivo como) Palermo, Recoleta,
Belgrano y Martínez, y vas a ver un mercado negro dentro de cada
oficina", añadió.	
    "El problema es para las grandes empresas porque no pueden
usar el mercado negro (...) Compañías más pequeñas siempre
tienen dinero en negro para usar y ellos irán al mercado
paralelo o usarán el contado con liquidación (venta de bonos y
acciones en el extranjero) o cualquier cosa que tengan
disponible", explicó.	
        	
    FIESTA DE CONSUMO	
    El mercado de "contado con liquidación" refleja la tasa
implícita de cambio usada para comprar bonos argentinos o
acciones que pueden ser vendidos en el extranjero por dólares.
Algunas compañías reciben su dinero afuera del país a través de
estas operaciones, algo que el Gobierno vigila de cerca.	
    La tasa de cambio del contado con liquidación cayó a 5,81
pesos por dólar, contra el tipo de cambio del mercado paralelo
de 5,49 por dólar. Esto representa una prima del 31 por ciento y
del 23 por ciento respectivamente por sobre la tasa
interbancaria oficial.   	
    Otra estrategia para mandar moneda extranjera al exterior es
comprando bonos argentinos Boden 2012 que vencen en agosto, dado
que el pago puede ser depositado en el exterior.	
    Algunas pequeñas y medianas empresas compran dólares en el
mercado negro y después importan bienes de contrabando con la
ayuda de funcionarios de aduana corruptos, dijo una fuente con
conocimiento del mercado de cambios.	
    Pero, empresas más grandes tienden a jugar bajo las reglas
del Gobierno y tienen suficiente peso como para lograr acuerdos
de acceso a moneda extranjera y flujo de comercio. Están
poniendo sus pesos en certificados de depósito y trabajando para
evitar trabas a sus negocios.	
    "Al fin y al cabo, las empresas acá ganan dinero. Mientras
haya una fiesta de consumo en Argentina, a las empresas les va a
ir bastante bien acá, a pesar de toda la locura", dijo una
fuente diplomática que trabaja en temas económicos.	
        	
    SEÑALES DE FATIGA	
    Pero, la fiesta de consumo se está apagando.	
    La confianza del consumidor cayó un 12,7 por ciento en abril
contra marzo, mostrando su mayor retroceso desde septiembre del
2002, cuando la economía argentina estaba sumida en la recesión
y todavía no se había recuperado de un masivo cese de pago de
deuda.	
    El acceso restringido a los dólares también golpeó al
mercado inmobiliario, donde las transacciones son en esa moneda.
Los negocios de compra-venta de viviendas en la ciudad de Buenos
Aires cayeron en marzo por cuarto mes consecutivo, dijeron
firmas inmobiliarias locales.	
    La inversión bruta mensual cayó en su medición interanual en
febrero y marzo por primera vez desde fines del 2009, de acuerdo
con la consultora Orlando Ferreres y Asociados. La consultora
dijo que los límites a las importaciones de bienes de capital
jugaron un rol clave.	
    La compleja red de regulaciones, junto con una genuina
desaceleración de la economía, no son un buen augurio para
posibles inversiones. Argentina es la tercera mayor economía de
América Latina, pero se ubicó sexta en lo que se refiere a
inversión directa el año pasado.	
    "¿Qué casa matriz autoriza hacer una inversión si después no
puede repatriar (la plata)? Ese es un problema", dijo un
consultor financiero.	
        	
    DIFICULTADES COMERCIALES	
    En febrero, el Gobierno comenzó a exigir una aprobación
previa para casi todas las importaciones, algo que enojó a sus
socios comerciales y provocó que la Unión Europea iniciara la
preparación de una demanda contra Argentina en la Organización
Mundial de Comercio (OMC).	
    Los frenos del Gobierno han funcionado, al menos en el corto
plazo. El superávit comercial está creciendo nuevamente después
de achicarse en el 2011 y el 2010.	
    Para controlar el flujo de dinero, el Gobierno ha limitado
los pagos adelantados a las importaciones y el mes pasado le
ordenó a exportadores que liquiden sus ventas entre 15 y 30 días
después de cerrar un negocio.	
    Esto significa que algunas compañías deberán prefinanciar
sus propias ventas en el exterior mientras su mercancía le llega
a sus compradores al otro lado del planeta. Empresas
exportadoras más pequeñas fueron luego exentas de las nuevas
reglas tras varias quejas.	
    Aún antes de que se implementaran estos nuevos
procedimientos, las compañías estaban presionadas para aumentar
sus exportaciones y así balancear sus importaciones, algo que
llevó a extraños acuerdos como el de los importadores de autos
de lujo BMW, quienes acordaron vender arroz en el exterior.	
    "Estas son las reglas de juego. Yo tengo dos alternativas:
ir y pegarle un tiro a Moreno y dejar de hacer comercio
exterior, o decir me adecuo de alguna manera y sigo operando",
dijo una persona que trabaja en comercio exterior. 	
    "Yo noto que aquí mucha gente se está adaptando", destacó.	
	
 (Reporte adicional de Guido Nejamkis, traducido al español por
Juliana Castilla)