22 de diciembre de 2011 / 19:53 / en 6 años

ANALISIS-Codelco arriesga perder como local en disputa con Anglo

Por Alexandra Ulmer y Clara Ferreira-Marques

SANTIAGO/LONDRES, 22 dic (Reuters) - Desde los túneles de la que promete ser en una de las mayores minas de cobre del mundo, es fácil entender por qué la estatal chilena Codelco envidia a su vecino. Y también ver la enorme humillación que sufriría si fracasa su torpe intento de comprar una gran parte de esos depósitos.

Durante mucho tiempo, Codelco se ilusionó con la posibilidad de adquirir una gran participación en la mina Los Bronces, propiedad de Anglo American, que está seductoramente cerca de la división Andina de la minera chilena, en la cordillera de los Andes y a poca distancia de Santiago.

Separadas por sólo una delgada muralla de rocas, en términos geológicos, las dos minas son en la práctica un solo depósito rebosante de cobre.

Pero la ilusión de Codelco se nubló cuando adoptó una errónea estrategia en la negociación y que cometió “un error de niños” al subestimar a su rival.

La estatal asumió que Anglo American no se arriesgaría complicar su posición en Chile con la venta de una participación de esos activos a un tercero desafiando abiertamente sus ambiciones.

Codelco fue sorprendido cuando Anglo American vendió preventivamente a Mitsubishi Corp la mitad de la participación en Anglo American Sur -que incluye a Los Bronces- que en enero planeaba comprar la chilena.

Los Bronces apunta a ser la quinta mayor mina de cobre del mundo y es una rareza en un mercado signado en los últimos años por la falta de nuevos depósitos significativos.

Habría sido una victoria inesperada y multimillonaria para Codelco y la situación es vergonzosa para el conservador y muy impopular presidente Sebastián Piñera, un multimillonario que intenta administrar a las empresas estatales como si fueran privadas.

Chile es el principal productor mundial de cobre y aporta un tercio de la oferta mundial. El metal es, por lejos, su mayor exportación y un importante generador de ingresos en la economía más estable de América Latina.

Codelco insiste en que el antiguo contrato que le da la opción de compra en Anglo American Sur deja a la compañía en terreno sólido, aunque mucho dependerá de cómo las cortes interpreten el acuerdo.

Codelco sostiene que la opción le da el derecho de comprar una participación de un 49 por ciento. Anglo argumenta que el contrato le da el derecho a venderle una participación a Mitsubishi, porque la ventana de Codelco para ejercer esa opción se abre recién en enero.

“Hay distintas interpretaciones de un contrato (...). Pero estamos bastante seguros de que la nuestra es la correcta”, dijo a Reuters Diego Hernández, presidente ejecutivo de Codelco, tras un agrio intercambio público de palabras con Anglo American.

Hernández se puso furioso cuando se anunció el acuerdo entre Anglo y Mitsubishi e interrumpió un viaje a un foro en Hawaii para encabezar su ofensiva.

Expertos legales dicen que la redacción del contrato de opción apoya la postura de Anglo, aunque el sistema legal chileno le entrega un peso significativo al “espíritu” de los pactos legales. Tocando una fibra nacionalista en medio de la disputa, Hernández no se demoró en advertir de que el contrato fue redactado bajo la legislación chilena.

Pero expertos afirman que Codelco puede tener demasiada confianza en el nebuloso principio legal de la “buena fe”.

Codelco ha cambiado su retórica para recalcar que quiere defender el “valor” de su opción.

Ejecutivos de Anglo American reconocen que algunos accionistas están preocupados, lo que sugiere que los gigantes todavía podrían llegar a un acuerdo. Pero ambos lados y sus ejércitos de abogados parecen más dispuestos a entrar a una prolongada batalla legal.

Anglo American dijo el jueves que demandó a Codelco por violación de contrato y que ahora quiere evitar que la estatal pueda ejercer la opción, haciendo aún más profundo el enfrentamiento legal.

Los especialistas dijeron que esta última jugada de Anglo podría obstaculizar a Codelco en su intento por lanzar la compra en enero, porque habrá una discusión judicial pendiente.

LA APUESTA DE CODELCO

Codelco sorprendió a los mercados en octubre con el anuncio de que había asegurado un crédito puente por 6.750 millones de dólares de la japonesa Mitsui & Co, lo que le permitía ejercer la opción en enero a un precio muy inferior al actual valor de mercado.

Las acciones de Anglo se derrumbaron, con una baja de casi un 5 por ciento el día siguiente, por el temor a perder una tajada de una de sus operaciones más prometedoras y por la preocupación por lo que podría hacer con el efectivo.

Pero lo que Codelco había promocionado como “el acuerdo del siglo” se desintegró sólo un mes después.

Codelco insiste en que tuvo que mostrar sus cartas y dar aviso previo del crédito puente, y por lo tanto de sus planes para adquirir la participación, a causa de las regulaciones japonesas bajo las que opera Mitsui.

Y efectivamente, Anglo contratacó con la sorpresiva venta de una participación a la japonesa Mitsubishi Corp por 5.400 millones de dólares, afirmando que el negocio reduce la opción de adquisición de Codelco a un máximo de un 24,5 por ciento.

Desde entonces, un Codelco furioso, que adquirió la opción en el 2008 de manos de su rival menor, la estatal ENAMI, ha lanzado acciones legales tanto contra Anglo como contra Mitsubishi, estableciendo que lo que busca finalmente es revertir el acuerdo al que llegaron.

La revisión hecha del contrato en el 2002, que data desde 1978, indica que si un tercero adquiere una parte de las propiedades en el sur de Chile de Anglo, ese porcentaje debe restarse al 49 por ciento que Codelco estaba autorizado a comprar.

Según Anglo, la venta a Mitsubishi reduce a la mitad el porcentaje que Codelco tiene como opción para adquirir.

Pero Codelco insiste con el valor de “buena fe” en el contrato, para establecer que Anglo violó el acuerdo con la venta de una parte de sus propiedades para limitar deliberadamente la opción de Codelco.

La mayoría de los expertos legales considera que es más sólido el razonamiento de Anglo, cuyas acciones cotizan en Londres, pero advierten que el concepto chileno de “buena fe”, aunque elusivo en su definición, ha resultado crucial en casos previos.

“En Chile, nuestros contratos son relativamente cortos (...) y la buena fe se usa para llenar las lagunas”, dijo Fernando Bravo, abogado especialista en derecho minero y energía del estudio jurídico Prieto y Cía., en Santiago. “Se usa con frecuencia. Pero las cláusulas específicas de un contrato se imponen a las generalidades”, añadió.

Expertos estiman que si Anglo y Codelco no llegan a un acuerdo, el litigio podría prolongarse por hasta cuatro años por los retrasos en las cortes y la complejidad de la batalla legal.

En general, se considera que el sistema judicial chileno opera con independencia del Gobierno, pero no se ha enfrentado a una disputa multimillonaria que involucra a tres partes y en la que está involucrado el Estado chileno.

“No veo que haya riesgo de patriotismo o nacionalismo”, dijo Bravo. “Un enfrentamiento en Chile no garantiza una victoria para Codelco (...). Si yo fuera Anglo, no tendría miedo”, sostuvo.

Una vergonzosa derrota para Codelco en su propio terreno podría tener profundas consecuencias para el liderazgo de la firma, el Gobierno y las mineras privadas en Chile.

Un grupo de enojados legisladores llegó a proponer la idea de volver a elevar las regalías mineras, que el Gobierno modificó en el 2010 para ayudar a financiar la reconstrucción tras un devastador terremoto.

Pero se considera improbable que se produzcan cambios abruptos en la industria minera local.

También es probable que una derrota para Codelco afecte más al Gobierno de Piñera, el líder chileno menos popular desde la dictadura del general Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990.

Una participación en las valiosas propiedades de Anglo American Sur sería una bendición para las arcas fiscales, dado que Codelco contribuye con cerca de un quinto de la recaudación total del Gobierno.

Las mineras privadas de Chile, que incluyen a pesos pesados como Xstrata y BHP Billiton , observan con temor la confrontación y esperan un acuerdo pronto.

Temen que una batalla legal prolongada pueda agriar las relaciones entre el Gobierno y las firmas privadas y posiblemente termine en regulaciones más estrictas e incluso una nueva revisión de las regalías que pagan.

NEGOCIACIONES

La esperanza de un acuerdo extra judicial podrían ser exageradas.

Aparentemente Hernández, un ejecutivo eficiente nombrado el “Hombre de cobre del año” en el 2010 por el Club del Cobre y Cynthia Carroll, la primera presidente ejecutiva mujer y la primera presidenta ejecutiva no sudafricana, nunca han estado de acuerdo.

Ambos ejecutivos dicen que abordaron el tema de la opción durante el foro económico de Davos, en enero de este año.

Las firmas discutieron la posibilidad de que Anglo adquiriese la opción en julio a Codelco, pero la estatal dice que el precio que quiso pagar Anglo era irrisorio. El contacto entre las partes se evaporó desde ese momento.

Se considera poco probable que Hernández, conocido por su orgullo y actualmente en el cenit de su carrera, vaya a ceder.

Carroll ha estado bajo presión por algunas de sus decisiones y los inversores han pedido una mano más firme en Anglo, que en los últimos años se ha mostrado cauto tras defenderse de intentos de adquisición.

El choque de personalidades podría haber desbaratado las negociaciones, pero el punto muerto también da testimonio de una metamorfosis en Codelco.

La llegada de Hernández en el 2010, previamente jefe de metales básicos de BHP Billiton, y los cambios en la estructura de gobierno corporativo de Codelco, han transformado a la cúpula de la minera para que se parezca más a sus pares más competitivos del sector privado.

Una Codelco más audaz está ejecutando un plan de inversión por 17.500 millones de dólares para impulsar su producción a más de 2,1 millones de toneladas para el 2020, desde los 1,7 millones de toneladas que se estiman para este año.

También reestructuró sus divisiones y en octubre recaudó la cifra récord de 1.500 millones de dólares con la emisión de bonos.

“Ahora, Codelco es una compañía estatal, no una compañía del Gobierno”, afirma Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo del “thinktank” del cobre CESCO, en Santiago. “El directorio no responde al color político del país (...) Y se nota. Se puede ver una actitud más proactiva”.

Anglo también subestimó a la remozada minera estatal, apostando a que no sería capaz de reunir suficientes fondos para ejercer la opción, dijo Guajardo.

Pero Codelco está en una posición incómoda. La apuesta para adquirir su primera gran participación en un depósito para reforzar su posición como la principal minera mundial podría fracasar si se les niega una adquisición estratégica. Y expondría un enorme error técnico de Hernández.

Codelco debería haber anticipado que Anglo finalmente podría vender una participación de Anglo American sur después que invirtió 2.800 millones de dólares en la mina, y debería haber negociado activamente.

Sin embargo, el Gobierno ha dejado claro que apoya a Codelco y, por extensión, a Hernández.

Previamente llamada “La Disputada”, la mina Los Bronces le está haciendo honor a su antiguo nombre. (Reporte adicional de de Fabián Cambero. Editado en español por Javier López de Lérida y César Illiano)

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