15 de diciembre de 2011 / 22:10 / en 6 años

ANALISIS-Costo,riesgo ambiental podrían hundir petróleo Malvinas

* Exploración de petróleo aumenta tensión por disputadas islas

* Argentina busca dificultar logística de exploración

* Disputa soberanía aumenta riesgo de desafíos legales

Por Rosalba O‘Brien y Sarah Young

BUENOS AIRES/LONDRES, 15 dic (Reuters) - La exploración de compañías británicas en las costas de las Islas Malvinas está avivando viejas heridas en Argentina, donde los reclamos por la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur siguen sonando fuerte.

Treinta años después de expulsar soldados argentinos de las Malvinas, Gran Bretaña promete defender el territorio y dice que sólo negociará la soberanía o los derechos petroleros si los 3.000 isleños quieren hacerlo.

Pero si cantidades comercialmente viables de petróleo se encuentran cerca de las Malvinas, Gran Bretaña y compañías británicas podrían encontrarse con que los costos potenciales de un gran descubrimiento, o peor, de un derrame, representarán un alto precio a pagar.

“Si hay un gran hallazgo, imagino que las compañías van a ser demandadas. Muy probablemente habrá legislación en las cortes internacionales. Vamos a hacer todo lo posible para reducir el financiamiento de las compañías y complicarles la vida”, dijo a Reuters Fernando Petrella, un diplomático argentino retirado que fue vicecanciller.

“Existe un caso, son áreas en disputa, son recursos no renovables y hay un problema ambiental”, agregó Petrella.

En un mundo sediento de menguantes reservas de hidrocarburos, campos rechazados por grandes petroleras son tomados por empresas más pequeñas, y un grupo de compañías basadas en Gran Bretaña y que cotizan en Londres se han apurado a explorar la nueva frontera de la cuenca de Malvinas.

El mayor descubrimiento hasta ahora lo hizo Rockhopper , que está explorando en el norte de Malvinas. La empresa planea comenzar a extraer petróleo a partir del 2016 de su descubrimiento Sea Lion, que se estima contiene aproximadamente 350 millones de barriles de petróleo recuperable.

La firma dijo esta semana que los estimados mínimos para Sea Lion probablemente subirían luego de otra perforación exitosa.

Borders & Southern y Falkland Oil & Gas iniciarán una exploración en el sur de las islas a fines de enero, con una plataforma para perforar dos pozos cada una.

El hallazgo de Rockhopper es significativo bajo los estándares de campos como los del Mar del Norte, pero pequeño cuando es comparado con, por ejemplo, los aproximadamente 50.000 millones de barriles que se piensan están en la costa de Brasil.

Pero los términos son atractivos, y las acciones de las compañías se han disparado.

“Lo que mitiga el costo son los términos fiscales, son casi tan buenos como en cualquier lugar del mundo”, dijo el analista Richard Rose, de Oriel Securities, basada en Londres.

Las licencias son otorgadas por el gobernador de las Islas Malvinas tras consultar al Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, con términos de 9 por ciento por regalías y 26 por ciento en impuestos corporativos.

En teoría, cualquier firma podría aplicar, pero el Gobierno de las Malvinas muy difícilmente le otorgaría una licencia a un postulante que tenga más del 49 por ciento en intereses argentinos, de acuerdo a un cable filtrado de la Embajada de Estados Unidos en Londres, con fecha de febrero de 2010.

COSTOS DE RIESGO POLÍTICO

Las compañías casi no hacen referencia a las tensiones geoplíticas que están más que vivas en Argentina.

Todos los días en Buenos Aires, oficiales navales impecablemente vestidos hacen guardia en el monumento que honra a aquellos que murieron en la breve guerra de hace treinta años. Los muertos son recordados con un feriado nacional.

La presidenta Cristina Fernández, que fue recientemente reelecta en su cargo, ha intentado complicar los trabajos de logística de las firmas y hace campaña para recibir apoyo internacional.

Con el apoyo de los vecinos Brasil y Uruguay, Argentina ya se aseguró de que las compañías no puedan contar con Sudamérica como parte de su cadena de suministros. Ha insistido en que cualquier barco que pase por sus aguas tenga un permiso, escalando tensiones con Gran Bretaña al interceptar barcos pesqueros españoles que operan con licencias británicas.

A pesar de que Rockhopper piensa que puede construir instalaciones para la producción sin acceso a puertos de Sudamérica, su plan de usar una embarcación para acopiar el petróleo antes de descargarlo periódicamente a los tanques de transporte va a aumentar sus costos.

La empresa ha dicho que necesita 2.000 millones de dólares para construir el proyecto pero todavía no ha indicado de dónde saldrá el dinero para hacerlo.

Todas las firmas que están explorando en el área necesitan socios con bolsillos fuertes para lanzar mayores desarrollos.

Pero las empresas petroleras con intereses más lucrativos en Sudamérica no querrán arriesgar el enojo de los gobiernos de esas naciones.

“Las compañías que están mirando hacia Malvinas en el esquema grande de las cosas podrían pensar que el tamaño del premio no vale la pena dados sus mayores intereses”, dijo Ruaraidh Montgomery, un analista en Wood Mackenzie en Londres.

PETRÓLEO EN AGUAS PROBLEMÁTICAS

Los gastos para transportar petróleo pierden relevancia comparado con los costos, tanto financieramente como en lo que se refiere a la reputación, de un eventual derrame.

BP aún está lidiando con las consecuencias de la fuga de petróleo del 2010 en el Golfo de México y un reciente derrame en Brasil le ha costado a Chevron y a Transocean una demanda por 10.600 millones de dólares, generando además dudas sobre el plan de desarrollo costa afuera de Brasil.

La reacción de Argentina a la aparición de pingüinos manchados con petróleo en las costas de la Patagonia, el área más cercana a las disputadas islas, y la ubicación de muchas escuelas, caminos y monumentos que llevan el nombre de Las Malvinas, sería furiosa.

“No me gustaría imaginarme eso. Es un escenario muy, muy malo”, dijo Petrella. “Las responsabilidades internacionales serían enormes”, agregó.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña se rehusó a comentar respecto de si tenían preparadas acciones ante el escenario de un derrame.

Al preguntarle si las potenciales ganancias valían el riesgo, un vocero dijo: “El Gobierno de las Islas Malvinas está en su derecho de desarrollar una industria de hidrocarburos dentro de sus aguas (...) Tenemos en claro que es un negocio legítimo”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina declinó comentar.

Un reporte parlamentario de Gran Bretaña del año pasado pidió claridad sobre la responsabilidad de un derrame de petróleo y presentó preguntas respecto de la capacidad de pequeñas compañías de pagar la cuenta por un gran derrame.

El Gobierno de Malvinas dijo que ha adoptado regulaciones ambientales rigurosas.

Pero localizado a unos 13.000 kilómetros de Gran Bretaña y con ingresos anuales por impuestos y pesca de unos 42 millones de libras (66 millones de dólares) en el 2010, los desafíos que enfrentarían las islas en el caso de que hubiese un derrame son obvios.

Errores podrían fácilmente llevar a una crisis ascendente, dijo el analista político Rosendo Fraga.

“Si la explotación de petróleo en torno a Malvinas, realizada por empresas británicas, se concreta y si de ella derivaran daños como derrames, seguramente la Argentina reaccionaría en el marco de la política que está desarrollando, buscando aislar al Reino Unido de los países de la región y a generar supuestos costos para la presencia británica en las islas”, dijo.

Otros países latinoamericanos apoyan a Argentina y le han pedido a Gran Bretaña que se converse sobre la soberanía de las islas.

Una agresión militar de Argentina está fuera de las posibilidades. Eso sucedió con la invasión destinada al fracaso de 1982, cuando el líder Leopoldo Galtieri estaba desesperado por revivir una desacreditada dictadura militar.

Una encuesta del año pasado mostró que mientras que más de la mitad de los argentinos quieren que el Gobierno presione con el reclamo de soberanía, solo un 3 por ciento quiere ver una acción militar.

Mientras el asunto permanezca como una causa nacional unificadora, probablemente se mantenga alto en la agenda de líderes políticos argentinos, especialmente si la pujante economía comienza a enfriarse.

“Las Malvinas son siempre buenas para tener en reserva en caso de que sea necesario distraer la atención del público, es una carta que se puede usar”, dijo Mark Jones, un experto en América Latina de la Rice University en Houston.

Para el ex ministro Petrella, la producción de petróleo solo sería viable si Argentina y Gran Bretaña llegan a algún tipo de acuerdo.

“O les complicamos la vida, o podemos llegar a un arreglo en el cual podamos operar juntos”. (Escrito por Juliana Castilla, Editado por Mónica Vargas)

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