Dolencia presidenta Argentina baja tono a reclamos sindicales

viernes 30 de diciembre de 2011 13:34 ART
 

* Principal central obrera sugiere "tregua" con pdta
    * Gremios mantendrán reclamos por inflación y presión
tributaria
    * Conflicto presidenta-sindicatos aceleró debate salarial

    Por Juliana Castilla	
    BUENOS AIRES, 30 dic (Reuters) - La enfermedad de la
presidenta argentina, Cristina Fernández, apaciguó el tono de
los reclamos gremiales que habían generado tensión con el
Gobierno, aunque los sindicatos mantendrán sus pedidos de alzas
salariales en línea con la inflación y para reducir la presión
impositiva.	
    Encendidas peticiones sindicales avivadas por una incipiente
puja de poder con el Gobierno y una alta inflación agitaron el
primer mes del segundo mandato de Fernández, iniciado el 10 de
diciembre tras obtener en octubre un abrumador apoyo electoral.	
    Sin embargo, los reclamos comenzaron a bajar de tono
rápidamente esta semana luego de que un portavoz del Gobierno
comunicó que Fernández padece un cáncer de tiroides por el que
será operada el miércoles. Los pronósticos médicos sobre la
salud de la presidenta son unánimemente positivos. 	
    "Siempre hemos sido muy prudentes. No hay ninguna intención
en lo más mínimo de llegar a un enfrentamiento con la
presidenta. Ahora estamos todos preocupados por la salud de
ella", dijo a periodistas el jefe del sindicato de textiles,
Jorge Lobais, miembro de la central obrera CGT.	
    "Después lo demás se sigue hablando, se sigue hablando con
los sectores, pero lo menos que podemos hacer es abrazarla y
desearle toda la suerte del mundo", agregó Lobais.	
    La presidenta tomará una licencia de 20 días tras su
operación prevista para el 4 de enero, asumiendo la primera
magistratura el vicepresidente Amado Boudou.	
    Enero es tradicionalmente un mes de vacaciones en Argentina,
en el que los poderes Legislativo y Judicial permanecen
cerrados. Se espera que el período de una menor actividad
política también ayude a suavizar los pedidos sindicales al
menos hasta marzo.	
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Gráfico sobre relación entre salarios e inflación:	
    link.reuters.com/wyw75s    	
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    EMPRESARIOS PREOCUPADOS	
    El sector sindical es poderoso en Argentina y parte de su
conducción quedó disgustada con el reparto de cargos en el
Gobierno, ya que Fernández escogió apoyarse en leales sectores
juveniles antes que en el peronismo tradicional, ligado
estrechamente a los gremios.	
    Ese disgusto llevó al jefe de la central obrera CGT, Hugo
Moyano, a lanzar encendidos reclamos salariales junto con
pedidos para bajar la presión tributaria sobre los salarios, que
consideran asfixiante, generando preocupación en el Gobierno y
especialmente en el sector empresario, que teme que se siga
deteriorando la ya erosionada competitividad de la economía. 	
    Camioneros, bancarios, judiciales y otros empleados
estatales amenazaron con lanzar medidas de fuerza en los últimos
días, previamente al anuncio de la enfermedad de la presidenta.
Estos reclamos adelantaron de hecho el inicio de las
negociaciones por aumentos salariales previstas para comenzar en
febrero.	
    El avance de los precios en los últimos años ha superado
ampliamente el ritmo de depreciación nominal del peso, lo que
apreció la moneda doméstica en términos reales y restó
competitividad a la industria, que se valió de políticas
gubernamentales de protección para incrementar su actividad.	
    Los empresarios argentinos, con un escenario
global delicado, han sido especialmente enfáticos en estos meses
en que será muy necesaria la "moderación" salarial para buscar
mantener sus ventas, y el Gobierno ha dado muestras de respaldar
esa inquietud.	
    "El Gobierno lanza algunas señales de moderación de las
demandas sindicales precisamente por su preocupación, si no
explícita, por lo menos implícita sobre la inflación, y los
sindicatos no están de acuerdo con eso", dijo a Reuters Ernesto
Kritz, un experto en asuntos laborales y director de la
consultora SEL.	
    El analista político Sergio Berensztein, de la consultora
Poliarquía, dijo que las tensiones se originan en "un cambio en
la posición de poder del tradicional sindicalismo peronista",
que fue un muy cercano aliado del antecesor y esposo de
Fernández, Néstor Kirchner, fallecido en el 2010.	
    "El kirchnerismo había dado un lugar de privilegio al
sindicalismo y a partir de ahora hay una coalición donde dominan
mucho más los sectores más cristinistas", dijo Berensztein a
Reuters.	
    	
    BAJO PRESION	
    Junto a la inflación, que economistas privados calculan en
25 por ciento anual, esperadas alzas en las cuentas de luz, gas
y agua potable por la quita de masivos subsidios a estos
servicios preocupan a los sindicatos y aumentan la presión sobre
sus dirigentes.	
    "Creemos que la inflación del 2011 estuvo entre el 25 y el
30 por ciento aproximadamente y por lo tanto consideramos que la
pauta salarial para los convenios colectivos en el 2012 no puede
ser inferior a esta cifra", dijo a Reuters Pablo Micheli, jefe
de la central obrera CTA.	
    Pero otros sindicatos, entre ellos el gremio de mecánicos,
cercano al Gobierno y que aglutina a los empleados de las
fábricas de autos, manifestaron que aceptarían un alza menor, en
torno al 18 por ciento, atendiendo el débil contexto global que
está desacelerando la pujante marcha de la economía argentina.	
    Los economistas afirman que las próximas negociaciones
salariales serán claves para marcar el nivel de inflación del
2012 en el país.	
    El Gobierno reconoce oficialmente una inflación menor al 10
por ciento anual, aunque en los últimos años ha homologado
acuerdos de incremento salarial cercanos a los de la evolución
del costo de vida calculada por economistas privados.	
    Las estadísticas del ente oficial están ampliamente
sospechadas de manipulación para informar un índice menor al
verificado, según denuncias de opositores, economistas y hasta
de empleados del instituto.	
    Moyano dijo que se guiará por la evolución de los precios en
las góndolas del supermercado para determinar sus demandas
salariales.	
    "El problema no es Moyano ni la CGT. El problema es la
inflación", concluyó Berensztein.	
	
 (Reporte de Juliana Castilla, Editado por Guido Nejamkis e Inés
Guzmán)