29 de septiembre de 2011 / 15:18 / hace 6 años

Brasil coquetea otra vez con el proteccionismo

6 MIN. DE LECTURA

* Brasil defiende industrias de importaciones baratas

* Industriales justifican proteccionismo

* Pero dicen son apenas medidas temporales

Por Esteban Israel

SAO PAULO, sep 29 (Reuters) - ¿Asustado por el creciente proteccionismo de Brasil? Relájese, dicen los industriales, es sólo algo pasajero.

La mayor economía de América Latina aumentó este mes un 30 por ciento el impuesto a los automóviles extranjeros para proteger a su industria de las importaciones baratas, principalmente de China. Y los analistas creen que no será el único caso.

La medida muestra hasta dónde está dispuesto a llegar Brasil para defenderse del dumping cambiario y resucita el fantasma del proteccionismo, una doctrina que muchos creían sepultada.

"Había que parar la hemorragia inmediatamente, si no el paciente moría", dijo a Reuters el director de relaciones internacionales de la Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP), Roberto Giannetti.

"La etiqueta de proteccionismo está un poco estigmatizada", añadió. "Medidas temporales de defensa de la industria no creo que puedan ser definidas como un proteccionismo ideológico. Es algo coyuntural".

La hemorragia de la que habla Giannetti es evidente en el mercado brasileño de automóviles, donde la participación de los autos importados creció hasta 22,5 por ciento en los primeros ocho meses del 2011, desde un 18,8 por ciento en el 2010.

Y eso está costándole caro a pesos pesados instalados en Brasil como Volkswagen (VOWG_p.DE), Fiat FIA.MI, General Motors (GM.N) y Ford (F.N), que no quieren ceder terreno en un mercado con amplios márgenes de ganancia que creció a un ritmo del 10 por ciento en la primera mitad del año y podría cerrar el 2011 con un récord de ventas de 3,7 millones de unidades.

Los importadores chinos tuvieron diferentes reacciones. Chery Automobile fue a los tribunales en busca de una exención temporal y Jianghuai Automobile Co. (JAC) congeló sus planes de invertir 600 millones de dólares en una planta en Brasil.

Pero en los flamantes concesionarios de JAC, donde autos de diseño italiano y neumáticos chinos esperan por clientes envueltos en un lazo rojo de regalo, los vendedores están desesperados. "Recuerde que si compra antes de este fin de semana no paga el aumento del impuesto", dice uno que llama a potenciales compradores todas las mañanas.

Brasil fue por décadas un país fuertemente proteccionista, con una economía cerrada basada en sustitución de importaciones. En las últimas dos décadas fue abriendo gradualmente su economía, pese a mantener aranceles elevados.

El flujo imparable de capitales extranjeros atraídos por las astronómicas tasas de interés en el país del BRIC disparó al real, convertido en una de las monedas más sobrevaluadas del planeta. Y eso genera una fuerte presión sobre las industrias brasileñas.

"Es difícil imaginar que Brasil vuelva al proteccionismo", opina Christopher Garman, analista de la consultora de riesgo Eurasia Group en Nueva York.

"Pero no me sorprendería que las autoridades brasileñas sigan aplicando este tipo de medidas para proteger a las industrias dentro de los parámetros de la Organización Mundial del Comercio e incluso tentando los límites de lo legal", añadió.

Hacer El Tonto

Los desajustes cambiarios no parecen destinados a parar. Al menos a juzgar por la intervención la semana pasada del Banco Central para frenar una caída en picada del real, que llegó a perder un 17 por ciento frente al dólar en apenas dos semanas.

Jorge Gerdau, presidente del directorio del grupo Gerdau (GGBR4.SA), la mayor siderúrgica de América Latina, dijo basta ya de hacer el "tonto".

"Lamentablemente Brasil también tiene que tomar medidas que la ortodoxia podría llamar como proteccionistas", dijo al diario Valor Económico.

Y es que con varias economías europeas asomándose al vacío y naciones como China devaluando artificialmente sus monedas para ayudar a sus exportadores, Brasil tiene derecho a defenderse, dijo Giannetti, de la FIESP.

"Brasil tiene una economía cada vez más abierta, pero a veces tenemos que dar un paso atrás para proteger una industria que está sufriendo un ataque especulativo", dijo.

Brasil no es la única nación latinoamericana a la defensiva, pero su brusca reacción en el caso de los autos está obligando a replantear las reglas del Mercosur, la unión aduanera que integra con Argentina, Paraguay y Uruguay.

Argentina parece estar esta vez en la misma página. "Estamos trabajando junto a Brasil para presentar en la próxima cumbre del Mercosur una propuesta por la que cada país pueda modificar y ampliar el listado de productos que tienen excepción arancelaria", ha dicho la ministra de Industria, Débora Giorgi.

Pero Uruguay, un país más pequeño donde empresas chinas como Lifan o Chery ensamblan autos para el mercado brasileño, saltó de la silla ante la perspectiva de perder 100 millones de dólares anuales en exportaciones.

Un equipo de negociadores despachado esta semana a Brasilia volvió con la promesa de que las exportaciones uruguayas serían exoneradas del aumento del impuesto. Pero eso no calmó a los industriales.

"El problema es que la región se está cerrando, los países están protegiendo su industria y nosotros estamos quedando por fuera", dijo a Reuters el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Washington Burghi.

Reporte de Esteban Israel; reporte adicional Malena Castaldi en Montevideo y Guido Nejamkis en Buenos Aires

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