REPORTE ESPECIAL-Toyota no es imbatible,pero da pelea con dise

miércoles 9 de noviembre de 2011 17:48 ART
 

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    Por Chang-Ran Kim, Corresponsal de autos en Asia
    NUERBURGRING, Alemania, Nov 9 (Reuters) - Cuando el
presidente de Toyota, Akio Toyoda, superó el mes pasado al
maltrecho Aston Martin Zagato con su Lexus LFA en la pista de
carreras de Nuerburgring, consideró que ese era el fin del auto
deportivo británico.
    Según lo acordado, Toyoda y el director ejecutivo de Aston
Martin, Ulrich Bez, ambos reconocidos este año por la industria
automotriz alemana por su aporte al automovilismo, debían luego
intercambiar sus autos y cruzar simultáneamente la meta: Bez en
el Lexus y el jefe de Toyota en el Zagato.
    "Pensé, eso no luce bien. Creo que todos pensamos eso",
recordó Toyoda, un piloto aficionado, después de la carrera de
resistencia de cuatro horas en el circuito de la región alemana
de Eifel.
    El acontecimiento pareció una metáfora del camino que su
compañía ha recorrido desde que Toyoda tomó el mando hace dos
años.
   
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    Gráfico sobre producción y ventas de Toyota
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    Comparación entre Toyota vs Hyundai
    link.reuters.com/juw84s
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    Toyoda llegó a Toyota en junio del 2009, justo cuando la
compañía registraba su primera pérdida en décadas, después de
que la crisis financiera internacional la forzara a suspender
la producción en muchas de las fábricas que había construido
durante una década de incesante expansión. Este crecimiento en
búsqueda de ganancias se produjo a expensas de la calidad y la
innovación, según algunos críticos de la compañía.
    Akio Toyoda, el primer miembro de la familia Toyoda en
ponerse al frente de la compañía desde 1995, prometió desde un
comienzo llevar a la automotriz fundada por su abuelo "de
vuelta a las bases". Esto era fabricar autos que hicieran
felices a sus dueños.
    Apenas seis meses después, la compañía cayó en su peor
crisis en décadas.
    Toyota fue objeto de un aluvión de críticas por el tiempo
que demoró en retirar millones de vehículos del mercado
estadounidense para verificar problemas en sus aceleradores.
La crisis, que forzó a Toyoda a comparecer ante el Congreso
estadounidense el año pasado, puso en riesgo la reputación de
Toyota.
    Hoy, aún cuando la mayor automotriz del mundo se recupera
de esa crisis y se comprueba que fueron errores humanos y no
componentes electrónicos los causantes de la mayoría de los
casos de aceleración no intencionada, la situación no luce
mucho mejor.
    La fortaleza del yen está afectando su competitividad. El
terremoto y el tsunami de Japón en marzo y las históricas
inundaciones de Tailandia han causado severos trastornos en la
cadena de abastecimiento.
    Pero el mayor desafío para la compañía, a la que el
director ejecutivo de Nissan Carlos Ghosn solía llamar "la
bestia", tal vez sea renovar su  imagen como un fabricante solo
de autos duraderos y ecológicos.
    Otrora la automotriz más envidiada, Toyota ya no es la
referencia para rivales como Volkswagen o Nissan. Ese honor
estos días es de la coreana Hyundai Motor Co, cuyos modernos
autos están haciendo que Toyota luzca más endeble que nunca.
    "Toyota no puede apoyarse más en su reputación de calidad",
dijo Kurt Sanger, analista del sector en Deutsche Securities.
    "Justa o injustamente, su reputación se ha visto manchada
por el retiro de los autos. Pero incluso antes, otras marcas
estaban mejorando y presentaban productos más interesantes.
Para Toyota, seguir haciendo solo lo que estaba haciendo no era
una opción", agregó Sanger.
    Toyoda, que no esconde su pasión por los autos, reconoce en
una entrevista con Reuters en la pista de carreras de Alemania
que puede que su compañía ya no sea la bestia del pasado, pero
que está a tiempo de intentar ser la bella.
    Su intención es cambiar la cultura de una compañía que no
ha sido atractiva durante años. Toyoda quiere que los
inversores le den un más plazo para hacerlo -aunque eso le tome
otra década o más.
    
     POR LA PUERTA GRANDE
    En eventos promocionales, Toyoda, de 55 años, es conocido
por sus impactantes entradas siempre a bordo un automóvil, ya
sea en el flamante Camry fabricado en la planta de Toyota en
Kentucky o en un camión Kijang de 30 años de antigüedad en
Yakarta.
    En eventos formales de la compañía, el ejecutivo suele
llevar un LFA y encender el motor, llenando los salones de
banquetes con olor a gasolina y el rugido de un súper auto con
motor V10.
    "Al día siguiente, nadie recordará el discurso que di. Pero
nunca olvidarán el sonido y el olor", dijo Toyoda, vestido en
un traje de carreras rojo, antes de la carrera disputada el 15
de octubre en Nuerburgring.
    A comienzos de año, hombres y mujeres jóvenes a quienes se
les ofreció trabajo en la filial japonesa de Toyota fueron
invitados a la pista de pruebas de la compañía para celebrar.
Frente a un escenario donde se los iba a presentar ante los
pilotos de prueba de Toyota, Toyoda giraba en círculos por la
pista a bordo de un LFA, con un gran efecto sonoro.
    "Nadie supo que era yo. Después de las presentaciones,
detuve la marcha para formular mis comentarios. Les pregunté si
les gustaban los autos y que en caso contrario no debían
molestarse en ingresar a la compañía", dijo con orgullo,
mirando fotos de ese día en su iPad.
    Su campaña para inspirar a los 300.000 empleados del grupo
a que construyan autos más emocionantes se vio fortalecida,
dijo Toyoda, cuando apareció en Larry King Live  después de
comparecer ante los legisladores estadounidenses el año pasado.
El punto de inflexión, contó, fue cuando King le hizo su
pregunta final: "¿Qué auto conduce?".
    Pensé, ¿debería decir un Prius? ¿Acaso sonaría bien? Pero
luego decidí relajarme y sentí cómo una sonrisa regresaba a mi
cara. Le dije, Conduzco unos 200 autos al año. Me encantan los
autos", recordó.
    Toyoda dijo que ese incidente lo hizo darse cuenta de que
enfocarse en el producto es lo que lo salvó de una crisis que
había imaginado terminaría con su renuncia, tras el escándalo
por el retiro de autos del mercado estadounidense.
    El ejecutivo renovó su promesa de conducir a Toyota hacia
un nuevo estatus, declarando el día de su audiencia en el
Congreso de Estados Unidos -el 24 de febrero de 2010- el
comienzo de un renacimiento para la firma.
   
    AMENAZA DE HYUNDAI
    Pero fabricar buenos autos requiere de ganancias, y las
ganancias han sido esquivas.
    El persistente fortalecimiento del yen ha sido
especialmente duro para Toyota, que exporta unos 1,5 millones
de vehículos fabricados en Japón, hoy en día a pérdida.
    Aunque el dólar no está para nada cerca de los 90 yenes
considerados por Toyoda como el tipo de cambio apropiado, ha
prometido seguir construyendo al menos 3 millones de vehículos
al año en Japón -el triple que Nissan y Honda Motor Co.
    Toyoda dice que la compañía tiene la obligación social de
proteger puestos de trabajo y cuidar la fuerte base
manufacturera en Japón.
   
   
    Ese compromiso se fortaleció tras los desastres del 11 de
marzo en el país y devino en un debate a comienzos de este año
con el director financiero de la compañía, que señaló que
fabricar esa cantidad de autos en Japón desafiaba la lógica.
    Al mismo tiempo, Hyundai ha estado apropiándose del modelo
comercial de Toyota, ayudado en parte por varios acuerdos de
libre comercio que Seúl ha firmado y una moneda relativamente
más barata.
    Si bien periodistas del sector automotor como Tetsuya Kato
dan la bienvenida al nuevo enfoque de Toyoda de producir autos
más atractivos, dicen que el éxito no está garantizado.
    "Los coreanos están realmente pisándoles los talones. Si
Japón sigue avanzando a esta velocidad de tortuga (con los
acuerdos de libre comercio), hay una verdadera posibilidad de
que las automotrices japonesas pierdan", dijo Kato, editor de
la revista japonesa Car Graphic.
    Toyoda no tiene reparos en ponerle a Hyundai la etiqueta de
favorito, y no está interesado en el ruido que generaría perder
el título de la automotriz que más vende en el mundo, un título
que podría ganar Volkswagen este año.
    "Pienso que Hyundai está haciendo muy buenos autos, y en
cierta forma pienso que estamos a la zaga", dijo durante la
entrevista.
    "Tenemos tanto espacio para mejorar. Pero  es como lo que
dijo Steve Jobs al final de ese discurso: Conserven el hambre
y la ingenuidad. Esas palabras realmente me interpelaron",
dijo, refiriéndose al famoso discurso del difunto director
ejecutivo de Apple pronunciado en la Universidad de Stanford en
2005.
    "A corto plazo, ganas un poco y pierdes otro poco. Pero
estamos trabajando duro para convertir a Toyota en una compañía
que atraiga a inversores que dentro de 15 años mirarán atrás y
se alegrarán de ser poseedores de nuestras acciones",  añadió
Toyoda.
    No obstante, los inversores por ahora no están
impresionados con esos planes: las acciones de Toyota han
bajado un 20 por ciento en lo que va del año, mientras que las
de Hyundai se han disparado un 25 por ciento.
   
    AGENTE DE CAMBIO
    Si bien puede que Toyoda quiera ser juzgado a largo plazo,
aquellos que lo conocen dicen que está constantemente
desafiando el status quo y se irrita cuando percibe resistencia
al cambio.
    El ejecutivo realiza encuentros semanales con sus cinco
vicepresidentes sin documentos preparados y sin agenda previa,
lo que marca un cambio respecto de la tradición de la
compañía.
    Poco después del escándalo por el retiro de los autos,
Toyoda les dio más autonomía a las operaciones regionales para
conferirles más agilidad. En una reestructuración este año,
redujo el número de directores de 27 a 11 para acelerar la toma
de decisiones.
    Sin embargo, algunas de sus propias decisiones han generado
temor en algunos ámbitos a que Toyoda tal vez esté dando la
espalda abiertamente a la cultura de Toyota, basada en procesos
y en forjar consensos.
    Un empleado se preguntó si el de Toyoda era un estilo
gerencial verticalista -como el de Jobs en Apple- y si tenía lo
necesario para hacerse responsable por cualquier equivocación
importante que pudiese cometer.
    "Me da la impresión de que escucha cuidadosamente a la
gente cuando el tema está por fuera de su zona de comodidad. De
lo que no estoy seguro es si haría lo mismo con asuntos con los
que se siente familiar. Y cuando tome esa decisión ejecutiva
sobre un determinado auto, por ejemplo, y resulte un fracaso,
¿acaso se hará responsable?" dijo el empleado, quien se negó a
revelar su nombre.
    Toyoda el año pasado sorprendió incluso a su ingeniero en
jefe, Takeshi Uchiyamada, con la sorpresiva alianza con Tesla
Motors  solo un mes después de hacer buenas migas con el joven
fundador del emprendimiento de vehículos eléctricos Elon Musk.
    Cuando Tesla ideó un prototipo eléctrico de un crossover
del Toyota RAV4 en tres semanas para presentarlo en la
exposición automotriz de Los Angeles, los ingenieros de Toyota
se propusieron hacerlo en menos tiempo.
    "Usaron su tiempo libre y convirtieron un viejo MR-S
deportivo en un auto eléctrico en 16 días. Si hiciéramos las
cosas a la antigua, ni siquiera habríamos elaborado una
propuesta", recordó Uchiyamada a principios de año.
    Otro ejecutivo dijo que el escepticismo nunca acabará
debido a la carga que viene aparejada con el apellido Toyoda.
"El solo tendrá que ser juzgado por sus logros cuando acabe su
mandato", dijo el ejecutivo a Reuters, solicitando no ser
identificado.
    "Pero desde mi perspectiva, ya cuenta con una trayectoria
consolidada. Todas las grandes decisiones en los últimos dos
años han sido tomadas por él; retirarse de la Fórmula Uno, por
ejemplo", agregó el ejecutivo.
    Los analistas afirmaron que es demasiado pronto para decir
si Toyoda tendrá éxito o no.
    "Ellos solían decir que Ford cayó en picada porque la
compañía creció demasiado, y los contadores se volvieron muy
poderosos", dijo Tatsuo Yoshida, analista automotriz de UBS.
    "Si puede encauzar el foco hacia sectores que no están
directamente involucrados en la fabricación, como investigación
y desarrollo, creo que sería bueno para la cultura de Toyota",
añadió Yoshida.
   
    MODERNIZANDO LEXUS
    Toyoda esta concentrándose primero en su línea de alta
gama, esperando seducir a nuevos clientes con un Lexus
modernizado.
    En abril, creó una línea directa con la división Lexus,
probando personalmente el último sedán GS 350 varias veces en
Nuerburgring. El auto fue posteriormente rediseñado para que
tuviera una carrocería más rígida, una suspensión más ligera y
un mejor balance, entre otras cosas.
    El Camry 2012, lanzado en agosto, también fue enviado para
ser sometido a modificaciones.
    "Como el verdadero fanático de los autos que es, se mete de
lleno en los detalles del diseño, el desarrollo y la
producción. El ha hecho que nuestros socios y vendedores se
entusiasmen nuevamente con el negocio y el futuro. El es
exactamente lo que necesitamos en este momento para reencauzar
la compañía", dijo a Reuters Jim Lentz, director del brazo
comercial estadounidense de Toyota.
    Lentz dijo que la decisión de otorgarle poder a cada región
ha posibilitado que decisiones más rápidas satisfagan los
gustos de los consumidores locales.
    "Creo que ya se ven las evidencias de eso en el Camry y
seguiremos viéndolas cuando lancemos 20 autos y camiones
totalmente nuevos en los próximos años", señaló Lentz.
Toyoda dice que esto es apenas el comienzo.
    "Creo que superamos cierto nivel de expectativas", dijo
sobre el rediseño del Camry, el auto más vendido en Estados
Unidos.
    "Pero estoy hablando de mucho más que eso. No quiero que se
trate de presentar un nuevo modelo de auto de forma programada.
Quiero que la gente se pregunte ¿Cómo será el nuevo Corolla?.
Va a tomar tiempo, pero ese es el tipo de lanzamiento al que
estamos apuntando", dijo. Sanger, de Deutsche Securities dijo
que pasarían   unos años hasta ver alguna transformación.
    "Pero es algo positivo ver a alguien que quiere hablar
sobre productos en Toyota. Si eso se traduce en vehículos más
agradables, entonces eso tiene que ser provechoso para todos",
sostuvo.
   
    "¡LO LOGRAMOS!"
    Toyoda y su compañía tienen mucho camino por recorrer, pero
están claramente tratando de anclar su nueva cultura
corporativa al menos en   parte en la pista de carreras.
A medida que Toyota se prepara para lanzar el primer auto
deportivo de la marca desde el 2007, va a hacerlo sin su
principal piloto de pruebas, Hiromu Naruse.
    Naruse fue la razón por la que Toyoda se volcó a las pistas
hace más de una década, tras recibir críticas del propio Naruse
por ignorar los detalles del manejo de autos.
    El célebre piloto de pruebas murió el año pasado en las
afueras de Nuerburgring, al estrellar el LFA que había ayudado
a ajustar.
    En la carrera de cuatro horas, los mecánicos de Toyota
recibieron una lección inesperada.
Tras no más de una hora de carrera, el Zagato de Aston Martin
debió ser remolcado tras salirse de la pista. La parte
posterior quedó estrellada, el frente estropeado y el auto
perdía líquidos.
    El equipo Gazoo de Toyota, al igual que Toyoda, pensó que
era el fin.
    Los mecánicos de Aston Martin no pensaron lo mismo. Si bien
perdieron la carrera, se propusieron arreglar el auto.
Contrarreloj, hicieron andar el Zagato verde brillante, con sus
luces delanteras cubiertas de cinta adhesiva.
    Contra todos los pronósticos, el LFA y el Zagato cruzaron
la línea de llegada en tándem .
Toyoda y Bez bajaron de sus autos, se abrazaron y posaron para
las cámaras.
    "¡Lo logramos! ¡Lo logramos!" repetían una y otra vez ambos
ejecutivos en medio de aplausos del personal de los dos
equipos.
   
    (Editado en español por Inés Guzmán y César Illiano)