11 de octubre de 2011 / 20:48 / hace 6 años

REENVIO-BREAKINGVIEWS-Wall St debería prepararse para lo peor

3 MIN. DE LECTURA

(Reenvía para corregir error tipográfico en título)

(Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales)

Por Agnes T. Crane y Christopher Swann

NUEVA YORK, oct 11 (Reuters Breakingviews) - Parece que no existe un punto final a las malas noticias para los banqueros.

Ya están a la defensiva. Las ganancias del tercer trimestre no parecen ser de muy buena calidad. Se estaría gestando otro recorte de 10.000 empleos. Y los manifestantes están listos para acampar frente a la casa de Jamie Dimon.

Sin embargo, el sector financiero no se ha contraído aún lo suficiente, lo que sugiere que se avecinan más penas.

A pesar de las consecuencias de la crisis del 2008, el sector financiero de hecho representa una porción más grande de la economía de Estados Unidos que antes, y ahora tiene un peso equivalente a un 8,4 por ciento del PIB total.

La producción industrial, si bien aún es amplia, se contrajo entre el 2006 y 2010.

Más aún, los recortes de empleos en la industria de los mercados financieros en la ciudad de Nueva York solo han reducido las nominas del sector en 22.000, o un 12 por ciento, de acuerdo a Thomas DiNapoli, el contralor del estado de Nueva York.

El espera que otras 10.000 cartas de despidos sean enviadas para fines del 2012, pero si los datos después de otros desmadres financieros sirven de alguna guía, esa expectativa podría ser demasiado optimista. La Gran Manzana perdió dos veces más empleos en Wall Street tras el desplome de las empresas puntocom, por ejemplo.

La compensación total también parece estar desequilibrada. El individuo promedio en una firma financiera gozó un alza en su salario del 16,1 por ciento en el 2010 a más de 360.000 dólares. Eso es 5,5 veces más alto que el salario normal en el sector privado, según el controlador. En 1980, era solo dos veces más.

Hay una cantidad de razones por las cuales Wall Street sobrevivió a la crisis del 2008 mucho mejor de lo que muchos había esperado, entre ellas el respaldo de los fondos públicos y los miles de millones de dólares que se inyectaron a los mercados financieros, lo que infló los precios de los activos y las ganancias de las mesas de operaciones.

Pero con una economía estancada y el Tío Sam ya sin trucos para reactivarla, es previsible que lleguen más despidos. A más largo plazo, las nuevas regulaciones probablemente golpearán aún más la rentabilidad, imponiendo más recortes.

Equilibrar a los bancos no solo será doloroso para la brigada de ejecutivos.

Reducir la contribución de la industria financiera a la economía nacional significa que se recaudarán menos impuestos federales, estatales y locales, especialmente en Nueva York, donde ningún otro sector parece ser lo suficientemente saludable para llenar el hueco. Pero ese un ajuste que debió hacerse hace mucho.

Editado en español por César Illiano

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