Sentido Común-¿En Méxco, cómo usar el remanente? En Pemex podría no ser la mejor idea

jueves 17 de marzo de 2016 16:21 ART
 

CIUDAD DE MÉXICO, 17 mar (Reuters) - Una de las opciones que más suena para dar un alivio de largo plazo a Petróleos Mexicanos, la empresa petrolera estatal que atraviesa una difícil situación financiera por el desplome de los precios del curdo, es la inyección de recursos por parte del gobierno. El subsecretario de ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Miguel Messmacher, y el mismo secretario de Hacienda, Luis Videgaray, han comentado sobre la posibilidad de que el gobierno aporte capital a Pemex para ayudarle a transitar por esta difícil etapa. Claro que ambos funcionarios han condicionado esos apoyos a que Pemex tome las medidas necesarias para que los problemas de ineficiencia y baja productividad que tiene se corrijan en el corto y mediano plazo. Con ello el gobierno busca evitar "echarle dinero bueno al malo". La inyección de capital "deberá darse de una manera que fortalezca el plan que está llevando Petróleos Mexicanos, que fortalezca su balance, que disminuya sus requerimientos financieros y no simplemente como una forma de financiar el gasto", dijo hace unos días Videgaray. La pregunta que surge frente a esa posibilidad es entonces de dónde provendrán los recursos para ayudar a la petrolera cuando el mismo gobierno enfrenta una apretada situación financiera por la caída de sus ingresos vinculados al petróleo. Una de las fuentes de recursos que el gobierno podría usar para inyectar dinero a Pemex es el remanente que en breve le entregará Banco de México por las ganancias que tuvo el año pasado al vender dólares a un precio más alto del que los compró. Sin embargo, la posibilidad de usar el remanente para rescatar a Pemex está comenzando a preocupar a diversos analistas, quienes no solo no ven con bueno ojos esa transferencia de recursos, sino que además consideran que las autoridades, de llevar a cabo esos traspasos en ciertos montos, podrían estar violando la ley si lo hacen de una manera exagerada. En México, las leyes financieras sólo permiten al gobierno utilizar hasta 30% de los recursos que obtenga del banco central para auxiliar a sus compañías, como es el caso de Pemex. El resto debe utilizarse --por ley-- para reducir los niveles de endeudamiento gubernamental. Si bien pudiera parecer lógico que el gobierno use sus recursos "extra" para apoyar a una empresa que durante años aportó cerca de una tercera parte de sus ingresos totales, otros no están convencidos que sea una buena idea, ya que podría enviar señales semi-contrapuestas al discurso oficial de tener finanzas públicas sanas y de ejercer una férrea disciplina fiscal. Sobre el tema, el director general del área de análisis de Banorte, Gabriel Casillas, dijo que es preferible usar el remanente de Banco de México para disminuir la deuda del gobierno federal --tal como establece la ley-- y no para el gasto público o para aliviar las finanzas de Pemex. "No me gusta que se use el remanente de un resultado de reservas para el gasto público así tal cual, porque al final del día es un resultado contable. . . cuando hay una depreciación cambiaria en el peso obviamente hay ganancias, pero si se vuelve a apreciar éstas se borran, se revierten", dijo Casillas en una entrevista durante la Convención Nacional Bancaria. Banco de México, en su carácter de institución sin fines de lucro, tiene la obligación de reportar el balance financiero de sus operaciones en cada año fiscal y, en caso de finalizar con una utilidad, entregar esos recursos a la administración federal, la cual tiene a su vez la facultad para disponer de ellos. Cómo disponer de ellos es la pregunta que muchos se hacen y en donde una inyección de recursos a Pemex parecería no ser, desde ciertas perspectivas, el mejor uso de esos fondos extraordinarios con que contará el gobierno en unas semanas. Para Luis Foncerrada Pascal, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), una entidad financiada por las empresas para estudiar la economía mexicana, si bien la decisión reciente del gobierno de recortar el gasto de la petrolera estatal por la caída de sus ingresos fue una decisión correcta, la de inyectar recursos a Pemex no lo sería. Foncerrada considera que Pemex tienen aún mucho por hacer para corregir sus problemas antes de que el gobierno busque tapar su boquete financiero con fondos públicos. De hacerlo, las autoridades podrían incluso hacer daño a los esfuerzos que está llevando a cabo el nuevo director general de Pemex, José Antonio González Anaya, por racionalizar los gastos y mejorar la eficiencia operativa y productiva de la compañía petrolera, agregó el especialista del CEESP. Antes de pedir ayuda, Pemex debe aprovechar las herramientas que le dieron los cambios legislativos para mejorar sus operaciones, ya sea mediante asociaciones con empresas privadas o con la entrega de contratos a terceros para que lleven a cabo diversas labores. "Ahí es donde hay que actuar", dijo Foncerrada durante la Convención Bancaria que se realizó en Acapulco, Guerrero. "Este recorte a Pemex es razonable en gran parte, se debe tratar de resolver el mal manejo. Es un hoyo sin fondo, creo que hay que ponerle un alto". Todavía no existe un monto definitivo de los remanentes de operación que entregará Banco de México a Hacienda, ya que el instituto central tiene hasta el mes de abril para entregar el balance de resultados. Sin embargo, la expectativa de los analistas es que esa cantidad no será nada despreciable y podrá rondar los cientos de miles de millones de pesos por las fuertes ganancias que le dejó comprar dólares a un precio de entre 12 y 13.5 pesos y venderlos a un precio de entre 15 y 17 pesos. Para Casillas, de Banorte, el uso más adecuado del remanente es que con él se paguen deudas de ejercicios fiscales pasados o en disminuir los requerimientos financieros del sector público, tal como indica la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, recientemente enmendada. "Si las reservas se utilizan para algo muy bueno, como reducir deuda o para impulsar una reforma estructural, pero de manera muy clara, no me parece un mal uso. En ese sentido, aplaudo que se haya modificado la ley", agrego Casillas. (Redacción Sentido Común)