20 de enero de 2014 / 19:45 / en 4 años

A FONDO-El fantasma de la baja oferta persigue expansión del Canal de Panamá

Por Lomi Kriel y Sonya Dowsett

CIUDAD DE PANAMÁ/MADRID, 20 ene (Reuters) - La agria disputa que mantienen el Canal de Panamá y un consorcio de constructoras liderado por la española Sacyr, sobre los ingentes costos extras de ampliar una de las vías marítimas más transitadas del mundo, se ha estado gestando desde hace varios años.

Ambas partes no logran ponerse de acuerdo sobre quién debería pagar unos costos imprevistos por 1.600 millones de dólares en la construcción del tercer juego de esclusas del canal, la parte principal del proyecto de ampliación de la ruta interoceánica que une el océano Atlántico con el Pacífico.

La disputa sobre el centenario canal de 80 kilómetros podría retrasar las obras, que persiguen duplicar la capacidad de tráfico de la ruta y atraer para Panamá nuevos ingresos por miles de millones de dólares.

Entrevistas de Reuters con personas implicadas en el proceso de adjudicación del contrato en 2009, con funcionarios y cables diplomáticos filtrados, revelaron las preocupaciones de que el Grupo Unidos por El Canal (GUPC) no iba a poder concluir las obras con una oferta que fue inferior en 1.000 millones de dólares a la de su más inmediato rival.

GUPC, en el que Sacyr tiene un 48 por ciento, aduce que los sobrecostos fueron causados por estudios geológicos incorrectos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la entidad gubernamental semi independiente que ha gestionado la vía desde que Estados Unidos transfirió la propiedad a Panamá en 1999.

Pero la ACP ha rechazado los argumentos.

Un alto funcionario panameño próximo al concurso, quien pidió no ser identificado por la naturaleza sensible del tema, dijo que pocos meses después de haberse adjudicado el proyecto ejecutivos de Sacyr ya decían que los trabajos se iban a salir del presupuesto.

“La ACP supo hace unos años que las autoridades de Sacyr decían eso abiertamente, pero que se sentían protegidos por el contrato”, dijo el funcionario a Reuters.

Un segundo funcionario panameño, también bajo condición de anonimato, dijo que incluso antes de firmar el contrato las negociaciones con los responsables del consorcio indicaban que podrían negociar posteriormente un presupuesto mayor.

“Pero encontraron un muro de ladrillo en Quijano”, dijo el funcionario sobre el actual jefe de la ACP, Jorge Quijano.

Los grandes proyectos de infraestructuras a menudo sufren desviaciones y responsables del GUPC han dicho que los costos extras son gajes del oficio.

Sin embargo, Sacyr niega que tuviera en mente desde el principio pedir más dinero e insiste en que los datos incorrectos de los estudios geológicos han elevado los costos y el propio basalto excavado en la obra resultó no ser adecuado para la mezcla de hormigón que planeaba usar.

”Nuestra oferta no fue temeraria“, dijo este mes el presidente de Sacyr, Manuel Manrique, a periodistas en Madrid. Sacyr ha completado con éxito gran número de proyectos (...) y seguimos ganando y completando proyectos”.

“Sacyr ha completado con éxito gran número de proyectos (..) y seguimos ganando y completando proyectos”, agregó.

La ACP ha rechazado la reclamación relacionada con el basalto y subraya que el contrato no ofrecía garantías acerca de la roca volcánica.

“El empleador en ninguna forma garantiza que (el material) sea adecuado o cumpla con los requisitos del diseño propuesto por el contratista, o sea el adecuado para las obras”, reza el contrato, disponible para consulta pública en la página web de la ACP.

UNA COSTOSA DISPUTA

El contencioso podría salirle muy caro a ambas partes.

En un principio estaba previsto que la ampliación estuviese lista en 2014, a tiempo para las celebraciones por el centenario del canal, pero el plazo se retrasó hasta mediados del 2015.

Si se demoran las obras, Panamá podría perder millones de dólares en ingresos por peajes.

En cuanto a Sacyr, el proyecto le supone una cuarta parte de sus ingresos internacionales. Como muchas otras constructoras españolas, depende mucho de la contratación exterior para compensar la fuerte caída en su mercado local.

Ganar el contrato de Panamá dio al grupo un gran empujón.

A finales de 2008, Sacyr lidiaba con un descenso de sus ganancias brutas de operación, castigado por la debilidad de los mercados de construcción e inmobiliario en España, en una economía que pasó del auge a la recesión.

La compañía se encontraba abrumada por una deuda de 14.500 millones de euros, cerca de siete veces su valor en bolsa.

Sus acciones habían perdido cerca del 90 por ciento de su valor respecto del máximo histórico alcanzado en 2006.

En julio de 2009, el GUPC se hizo con el contrato para el tercer juego de esclusas con una oferta de 3.120 millones de dólares, inferior a los 3.480 millones de dólares que había fijado como referencia la ACP.

La propuesta fue 1.000 millones de dólares inferior al de la segunda oferta, presentada por un grupo liderado por la compañía de ingeniería estadounidense Bechtel.

Tanto Bechtel como otro consorcio liderado por ACS y otras constructoras españolas, cuya puja fue de 6.000 millones de dólares, enviaron rápidamente cartas a la ACP quejándose de que el GUPC no cumplía con los requisitos de la propuesta y que presentaba riesgos estructurales.

Pero ninguno de los grupos perdedores llegó a impugnar formalmente el proceso y Quijano de la ACP dijo a Reuters que esas preocupaciones estructurales quedaron ya resueltas.

Jorge Sanchiz, un ingeniero panameño con experiencia en el canal, dijo que tanto la ACP como el consorcio son culpables: uno por subestimar los costes y la otra por permitirlo.

“La única forma de que (el consorcio) pudiera cubrirlo era pidiendo a la Autoridad del Canal que cumpliese con los sobre costos”, dijo Sanchiz, que antes de que la ACP hiciese su elección en 2009 había pronosticado que el ganador se desviaría notablemente del presupuesto.

El proyecto global de ampliación de la vía se presupuestó inicialmente en 5.250 millones de dólares, pero con los costos adicionales que ahora reclama el consorcio la suma se aproxima a los 7.000 millones de dólares.

“LOS SOBRE COSTOS SON COMUNES”

Una fuente de GUPC dijo que no era muy realista por parte de la ACP pensar que un proyecto de la envergadura del canal se iba a ajustar a los parámetros económicos originales.

“Pensar que un proyecto de cinco años con el volumen y la complejidad de éste no va a tener sobrecostes es absurdo”, dijo la fuente, que pidió no ser identificada. “En muchos proyectos las desviaciones son incluso superiores”.

Uno de los mayores estudios académicos en esta materia de los últimos años fue uno de 2003 de la Universidad de Aalborg en Dinamarca, que revisó 258 proyectos de infraestructuras de transporte de todo el mundo y encontró que tenían una probabilidad del 86 por ciento de incurrir en sobre costos.

En promedio, los costos fueron un 28 por ciento superiores a lo presupuestado, según el estudio, pero un porcentaje inferior al salto del 50 por ciento en la oferta del GUPC.

El principal socio de Sacyr es la italiana Salini Impregilo . Además, el GUPC está integrado por la belga Jan De Nul y la panameña Constructora Urbana (CUSA).

Un día después de que la ACP publicó su evaluación de las ofertas, la embajada de Estados Unidos en Panamá, que había apoyado al consorcio de Bechtel, calificó la propuesta de Sacyr de extraordinariamente baja (“a bargain basement bid”), de acuerdo con cables difundidos por Wikileaks.

“Se espera que durante la construcción Sacyr intentará renegociar el precio”, decía el cable.

Menos de seis meses después, la embajada estadounidense envió un cable a Washington diciendo que el vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, había expresado serios recelos sobre la oferta ganadora.

“Cuando uno de los oferentes hace una puja que es 1.000 millones de dólares inferior a la del siguiente competidor es que hay algo que de verdad va mal”, habría dicho Varela a finales de 2009, según el cable.

Alberto Alemán, quien dirigió la ACP entre 1999 y 2012, defendió la elección de GUPC y destacó que la oferta liderada por Sacyr había presentado tanto el mejor diseño técnico como el mejor precio.

“La oferta de Bechtel tenía un diseño diferente en el que las compuertas eran un 50 por ciento más grandes”, dijo Alemán, que admitió no obstante que era probable que los costos se convirtiesen en un problema.

“Sabíamos antes de esto que cualquier proyecto de tal complejidad tendría reclamaciones. Da igual quien hubiera ganado”.

La disputa tampoco ha sorprendido a expertos del sector en España.

La práctica de pujar a la baja en los contratos para luego negociar su costo fue una estrategia popular entre las empresas del ladrillo, dijeron responsables del sector a Reuters.

Las empresas presentaban ofertas bajas con la expectativa de conseguir posteriormente ingresos adicionales a través de figuras legales como los “modificados”, dijeron.

“Todos lo hicimos en un momento u otro. Pujar agresivamente era una técnica española”, dijo una de estas personas bajo condición de anonimato.

En 2011, el Gobierno español aprobó una ley diseñada para evitar esta práctica y dijo entonces que en el 98 por ciento de los contratos públicos firmados en los 15 años anteriores había habido sobre costos.

La ACP dijo este mes que podría asumir el mando del proyecto a principios de febrero si el GUPC materializaba la amenaza de suspender las obras hasta que el organismo se hiciese cargo de los costos extraordinarios.

Probablemente, la disputa por estos costos quede resuelta por los cauces de arbitraje que establece el contrato, pero plantea la duda de si GUPC terminará el proyecto.

El primero de los funcionarios panameños que habló bajo condición de anonimato dijo que esperaba que el proyecto fuese arrebatado de las manos del GUPC.

Al margen de lo que ocurra finalmente con el contencioso, es muy poco probable que la ampliación sufra el mismo destino que los planes del siglo XIX para construir un canal a través de Panamá impulsado por el francés Ferdinand de Lesseps.

Tras comenzar las obras en 1880, el proyecto fracasó tras la pérdida de miles de vidas y millones de dólares, lo que permitió a Estados Unidos hacerse con su control en 1903.

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, ha dicho que no habrá vuelta atrás en la ampliación.

“Llueva, truene o relampaguee, se va a culminar la obra”, dijo. (Con información adicional de Elida Moreno en Panamá, José Elías Rodríguez en Madrid, David Adams en Miami, Danilo Masioni en Milán y Julia Symmes Cobb en Ciudad de México, escrito por Dave Graham, editado por Nick Zieminski, traducido por Jose Elías Rodríguez)

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