Brasil aprueba jornadas de ocho horas para las empleadas domésticas

miércoles 27 de marzo de 2013 18:13 ART
 

* Brasil tiene 7 millones de trabajadores domésticos
    * Prensa dice nuevos beneficios aumentarían empleo informal
    * Salarios de empleadas casi se duplicaron en últimos seis
años

    Por Brad Haynes
    SAO PAULO, 27 mar (Reuters) - Consideradas durante décadas
por la Constitución como ciudadanos de segunda clase, las
empleadas domésticas de Brasil acaban de conquistar beneficios
como la jornada de ocho horas.
    Una enmienda constitucional aprobada por el Congreso en la
noche del martes elimina una cláusula que trata a los empleados
domésticos como una categoría especial de trabajadores, una
muestra de cómo el boom económico de la última década equilibró
algunas de las profundas desigualdades sociales de Brasil.
    "Estamos finalmente enterrando el último resquicio de la
esclavitud", dijo el senador Antonio Carlos Valadares a sus
colegas antes de que la enmienda fuera aprobada por unanimidad.
    Brasil fue el último país del hemisferio occidental en
abolir la esclavitud en 1888 y la Constitución escrita 100 años
después reforzó la idea de una relación única entre las familias
y sus sirvientes.
    Pero el boom económico de la última década comenzó a cambiar
eso, elevando los salarios de las empleadas y obligando a las
familias a ser más flexibles con sus expectativas o prescindir
de la ayuda doméstica.
    Con la enmienda constitucional, las empleadas tendrán los
mismos derechos que otros trabajadores brasileños: desde
jornadas de ocho horas a guarderías pagadas por sus empleadores
u horas extras.
    La ocasión de la medida sorprendió a algunos, especialmente
considerando que la economía viene desacelerándose en los
últimos dos años. Los diarios brasileños han especulado con que
mucha gente despedirá a sus empleadas antes de ofrecerle los
beneficios extraordinarios y la nueva ley podría acabar
empujando a más trabajadores al sector informal.
    Tampoco está claro cómo la nueva disposición constitucional
será llevada a la práctica en un país donde la informalidad y
los acuerdos para burlar la ley son habituales incluso en las
industrias mejor establecidas.
    Pero los nuevos derechos laborales de las empleadas
representan una victoria simbólica en Brasil, donde muchos
apartamentos tienen entradas y ascensores de "servicio" y los
apartamentos incluyen minúsculos "cuartos de empleada".
    "Creo que ya es hora de que la gente reconozca este
trabajo", dijo Rita Figueiredo Sousa, una empleada doméstica en
Sao Paulo.
    "Uno ve que las actitudes están empezando a cambiar", dijo.
"Si uno hace bien su trabajo, debe ser respetada igual que
cualquier otra persona".

    MAYORES PROTECCIONES
    Tener una empleada fue durante décadas parte de la vida de
muchas familias brasileñas, pero la demanda de ese tipo de
servicios aumentó con la expansión de la clase media. 
    Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
Brasil tiene más de 7 millones de empleadas domésticas, más que
el doble que en todo el mundo desarrollado.
    Los profundos cambios sociales en otros rincones del mundo
en desarrollo pusieron de relieve la situación de las empleadas
domésticas, desde temores de tráfico humano en India hasta una
batalla legal sobre los derechos de las empleadas extranjeras en
Hong Kong.
    Pero en Brasil una serie de aumentos del salario mínimo y
una mejor organización de los trabajadores permitieron mejores
condiciones salariales y de trabajo incluso para los
trabajadores informales, dijo la OIT en un reciente informe.
    La ley laboral brasileña ofrece ya a las empleadas
domésticas y personas que cuidan de niños y ancianos vacaciones
pagas, licencia por maternidad y jubilaciones.
    Los salarios de las empleadas domésticas casi se duplicaron
en los últimos seis años, reforzando las crecientes presiones
inflacionarias que atormentan a las autoridades económicas.
    El costo de los servicios domésticos aumentó más de un 12
por ciento en el 2012, la mayor contribución individual al
índice de precios al consumo. Y las horas extras y los nuevos
beneficios podrían profundizar esa tendencia.
    La discusión sobre los derechos específicos de los
trabajadores en la Constitución brasileña -34 puntos en total-
también dejó al desnudo un rígido código laboral.
    Las compañías brasileñas se quejan con frecuencia sobre los
elevados impuestos laborales, fuertes multas por despido y un
reducido mercado laboral en momentos en que la productividad se
estanca en la mayor economía de América Latina.
    Pero algunos sostienen que Brasil ya demoró demasiado en
ofrecer a las empleadas los mismos derechos de los que gozan
otros trabajadores.
    Ahora la ley brasileña está poniéndose al día con las
transformaciones económicas que sacaron de la pobreza a una
cuarta parte de la población desde la Constitución de 1988,
aprobada después de 20 años de dictadura militar.
    "En aquella época Brasil era una democracia muy joven y
muchos tenían todavía una visión feudal del mundo", dijo
Alexandre de Almeida Gonçalves, un abogado laboral en Sao Paulo.
"Los sirvientes estaban ahí para hacer lo que sea que los
empleados quisieran. No tenían horarios ni derechos".
    Desde entonces los salarios de los pobres brasileños
subieron pronunciadamente y las condiciones de trabajo
mejoraron. Además, los indicadores de desigualdad cayeron en la
última década, algo inusual entre las economías de rápido
crecimiento.

 (Reporte adicional de Eduardo Simoes en Sao Paulo)