23 de abril de 2012 / 15:02 / hace 5 años

BREAKINGVIEWS-Escándalo Wal-Mart demanda el espíritu de su fundador

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales)

Por Rob Cox

NUEVA YORK, 23 abr (Reuters) - S. Robson Walton, el multimillonario presidente de Wal-Mart, está a punto de comprobar que el dinero no compra la felicidad.

Walton necesitará invocar el espíritu de integridad de su padre e iniciar una investigación independiente sobre cómo altos ejecutivos -posiblemente el jefe y otro director- participaron en el presunto encubrimiento de prácticas extendidas de soborno y corrupción en su exitosa filial mexicana.

No será algo divertido para el hijo del fundador de Wal-Mart. Pero la compañía puede recuperarse si hace lo correcto.

Las presuntas infracciones reveladas en una exhaustiva investigación publicada el fin de semana por el New York Times son menos preocupantes si se las compara con el modo en el que gigante minorista parece haberlas manejado.

Según la publicación, al 2005 Wal-Mart pagó millones de dólares en sobornos a intermediarios, que posteriormente los distribuyeron a funcionarios locales para quitar las trabas al crecimiento de Wal-Mart dentro del país.

Aunque eso podría ser considerado ilegal para una corporación estadounidense, no es extraño en México y en otras naciones en vías de desarrollo.

El problema es que en la cúpula de las oficinas centrales de Wal-Mart en Bentonville, Arkansas, tenían conocimiento de esas actividades y deliberadamente quisieron meterlas bajo la alfombra, según el New York Times. Dos de esos ejecutivos ahora son directores, Lee Scott -en ese tiempo director ejecutivo- y su sucesor Michael Duke -encargado de las operaciones internacionales-.

El actual vicepresidente de Wal-Mart, Eduardo Castro-Wright, manejaba la unidad mexicana.

El New York Times reportó que, más que sacar el problema de raíz, Bentonville le pidió al consejero general del negocio mexicano -que presuntamente aprobó los sobornos- que investigara. No es una sorpresa entonces que el escándalo se desvaneciera.

Ahora que es público, cualquier intento de encubrir las acusaciones presenta el riesgo de hundir más a Wal-Mart en el fango. Las autoridades estadounidenses están investigando posibles violaciones al acta de prácticas de corrupción por parte de extranjeros, dijo el New York Times.

A Walton y a su directorio sólo les queda una buena opción: llegar al fondo del asunto y admitir su responsabilidad. La compañía señala que muchas de las presuntas actividades datan de hace seis años y que no reflejan “quienes somos y lo que representamos”. Puede que eso sea verdad. Pero si Duke y Scott ignoraron la ley, deben irse.

Como dijo en una ocasión Sam Walton “altas expectativas son la clave para todo”, una frase cierta tanto en la comercialización como en la ética.

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