22 de julio de 2013 / 22:44 / en 4 años

Cuba sigue alérgica a la propiedad privada en medio de avance lento de las reformas

* Zar de las reformas dice que venta de la propiedad no está en la agenda

* Raúl Castro promete evitar terapias de choque

Por Marc Frank

LA HABANA, 22 jul (Reuters) - Cada lunes en algún sitio del Palacio de la Revolución de Cuba, sede del Gobierno, un grupo de hombres y mujeres encargado de reactivar la frágil economía de la isla se reúne para revisar el progreso de las reformas para la construcción de lo que describen como un socialismo “próspero y sostenible”.

Tienen que trabajar duro para lograrlo, como lo demuestra el reciente hallazgo en Panamá de viejo armamento cubano cuando era llevado en un buque a Corea del Norte para ser reparado, un paseo por cualquier calle de La Habana con baches o la admisión del Gobierno de que el 58 por ciento del agua bombeada desde los embalses se pierde en fugas de las tuberías.

Los hombres y mujeres forman parte de una Comisión del Partido Comunista encargada de implementar un plan acordado en el 2011 de 313 reformas en cinco años para modernizar la economía doméstica.

El primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel dijo en una reciente entrevista con periodistas cubanos que la reunión semanal está encabezada por el presidente Raúl Castro, quien revisa “todo lo avanzado en términos de diseño de las políticas”.

Díaz-Canel es quien algún día puede ser el sucesor de Castro, de 82 años.

Hablar de vender la participación de más del 90 por ciento que tiene el Estado en la economía no parece estar en el orden del día de las reuniones de los lunes sobre las reformas, según lo declarado por el jefe de la comisión del Partido, Marino Murillo.

A principios de mes, Murillo dijo a los diputados a la Asamblea Nacional que estaban terriblemente equivocados quienes dentro y fuera del país piensan que su Comisión fue creada para restaurar el capitalismo o planificar una liquidación.

“No se puede confundir transformación de la propiedad con la modernización de su gestión, son dos cosas diferentes”, dijo en un discurso de dos horas.

“Esta (modernización) ... sí permite nuevos actores en el sector no estatal (granjas, pequeñas empresas, cooperativas y empresas mixtas)”, sostuvo.

El sector no estatal, que incluye a empleados de las pequeñas empresas y a muchos que “trabajan por cuenta propia” como taxistas y vendedores de productos agrícolas, comprende actualmente el 23 por ciento de una fuerza laboral de 5,1 millones de personas, de acuerdo con Carlos Mateu Pereira, asesor del Ministro de Trabajo y Seguridad de la isla.

Murillo aseguró que aún gobierna la planificación central, pero en un rol más de “regulador y no un administrador” ya que al mercado se la ha dado más participación en la fijación de los precios y en otras decisiones de negocios.

Y usó al sector agrícola como un ejemplo de lo que quería decir. Precisó que el 70 por ciento de la tierra se arrienda a las cooperativas y a los pequeños agricultores, mientras que el 20 por ciento es de los privados y sus cooperativistas. Las empresas estatales ocupan el 10 por ciento de la tierra.

Murillo dijo que una cantidad cada vez mayor de productos de las granjas se vende en el mercado abierto -cerca del 47 por ciento- sin pasar por el monopolio del comercio mayorista del Estado.

REGLAS DE PRECAUCION

Para quienes creen que la modernización de la economía está avanzando muy lento cuando va a mitad del camino del plan quinquenal de reformas, Castro dijo ante el Parlamento: “No queremos aplicar terapias de choque (...) como en Europa”.

El crecimiento económico de los últimos años promedia el 2,5 por ciento a pesar de la implementación de las reformas, en comparación con el de entre 5 y 7 por ciento que los economistas sostienen que se requiere para el desarrollo. Para eso se necesita una inversión extranjera significativa, agregaron.

Los funcionarios de la Asamblea Nacional de dos días dedicada a la economía local no mencionaron la inversión extranjera del país.

Ninguna de las empresas extranjeras radicadas en Cuba, 190 según las últimas cifras, posee propiedad absoluta ni tiene derecho a vender sus acciones sin la autorización de su socio estatal.

La reforma es un proceso laborioso que ha pasado desde levantar prohibiciones a la propiedad personal, a los viajes, a la actividad económica minorista y a la agricultura hasta “una etapa que yo diría es crucial y definitoria” en temas tan espinosos como la dualidad monetaria y la ineficiencia de las empresas, destacó Díaz-Canel.

Desde la caída de su antiguo benefactor, la Unión Soviética, Cuba ha tenido que trabajar su contabilidad, el presupuesto y otros asuntos económicos complejos tomando en cuenta dos monedas que han estado circulación: la nacional (CUP) y el peso convertible (CUC), que vale 25 veces más que el peso cubano (CUP) y un mismo equivalente en dólares.

Díaz-Canel dijo que las políticas son propuestas en las reuniones de los lunes por los subcomités de la Comisión de Implementación de las reformas y luego se ponen en marcha experimentos para probar su eficiencia.

Entre las pruebas se incluyen estudios para examinar su impacto en la reducción de los subsidios y en la liberación de las fuerzas del mercado en una sociedad acostumbrada a vivir de esa manera durante los últimos 50 años.

Hay muchos proyectos pilotos en estos días.

Por ejemplo, un mercado mayorista donde los agricultores puedan comprar los suministros, en lugar de que los insumos le sean asignados por el Estado; o un experimento en dos provincias para reorganizar y reducir las plantillas del Gobierno.

Al mismo tiempo, los proyectos pilotos previos están siendo generalizados, como el arrendamiento de miles de pequeños servicios minoristas a los empleados y los más grandes a las cooperativas, permitiendo a las empresas estatales vender el excedente del producto y mantener el 50 por ciento de los beneficios después del pago de los impuestos.

“Esto es muy parecido a los primeros días de la reforma en el comunismo asiático, cuando los partidos comunistas trataron de aferrarse a todo y restringir la inversión”, dijo un diplomático occidental.

“Pronto se dieron cuenta de que no iba a funcionar y se abrieron aún más”, añadió. (Reporte de Marc Frank. Traducción en La Habana de Nelson Acosta; Editado en español por Silene Ramírez)

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