Poderoso cártel mexicano infiltrado hasta en fiscalía antidrogas

miércoles 17 de octubre de 2012 16:31 ART
 

* Funcionarios están siendo procesados por delincuencia organizada

* Fiscalía antidrogas dice investigación sigue abierta

MEXICO DF, 17 oct (Reuters) - La procuraduría general de México acusó a siete funcionarios, tres de ellos de la fiscalía antidrogas, de haber filtrado información para colaborar con el cártel de narcotraficantes más poderoso del país, en otra muestra del poder de corrupción que tienen las organizaciones del crimen organizado.

Los ahora ex funcionarios, recluidos y procesados por el delito de delincuencia organizada, habrían entregado información al cártel de Sinaloa -liderado por el capo más buscado, Joaquín "El Chapo" Guzmán- sobre cateos a sus propiedades y pesquisas previas, dijo el miércoles el jefe de la fiscalía antidrogas, Cuitláhuac Salinas.

"El 21 de junio pasado se lograron obtener pruebas suficientes para proceder en contra de siete servidores públicos involucrados en este tema", agregó en rueda de prensa.

A pesar de que en México es conocido que las organizaciones criminales corrompen a funcionarios y a policías, es poco común que los señalamientos culminen en denuncias formales y menos aún en detenciones.

El diario Reforma reportó esta semana que, de acuerdo con declaraciones de testigos en procesos judiciales, el cártel de Sinaloa había logrado tejer una red de corrupción dentro de la fiscalía antidrogas.

Salinas dijo que desde febrero comenzó una investigación sobre el tema, la cual sigue abierta e involucra a funcionarios federales y locales.

Además refirió que uno de los detenidos es un ex empleado de la fiscalía antidrogas que también trabajó en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; otro, fue un ex funcionario de la fiscalía quien presumía tener relación estrecha con la actual procuradora general, Marisela Morales.

"El Chapo" Guzmán, quien ha sido nombrado por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, escapó de una prisión de máxima seguridad en el 2001, oculto en un carrito de lavandería, y desde entonces no ha sido recapturado. (Reporte de Lizbeth Díaz, escrito por Miguel Angel Gutiérrez. Editado por Silene Ramírez)