1 de octubre de 2012 / 0:16 / en 5 años

ACTUALIZA 2-Opositor desborda capital, Chávez clama ¡no volverán!

7 MIN. DE LECTURA

* Capriles lamenta muerte de tres activistas en mitin

* A una semana de elección presidencial, se calienta la calle

* Eficiencia y socialismo, temas centrales en campaña (Nota: La ley electoral venezolana prohíbe la difusión de encuestas una semana antes de los comicios. Agrega citas y detalles)

Por Eyanir Chinea y Marianna Párraga

CARACAS/CABIMAS, 30 sep (Reuters) - A una semana de los comicios en Venezuela, el candidato opositor Henrique Capriles desbordó el domingo las calles de Caracas con una masiva manifestación, mientras el presidente Hugo Chávez prometió blindar su proyecto socialista si logra una tercera reelección el 7 de octubre en el país petrolero.

Cientos de miles de personas vitorearon al joven gobernador de Miranda mientras surcaba las atestadas vías capitalinas en lo alto de una camioneta descapotable, desde la que lanzaba besos, estrechaba manos y repartía las polémicas gorras con los colores de la bandera nacional amarillo, azul y rojo, que han irritado al oficialismo.

"Ustedes juzguen quién está en el proceso de cambio y quién se enfermó en el poder, porque el que hoy está en (el palacio presidencial de) Miraflores defraudó al pueblo", gritó Capriles, cuya camisa con el tricolor nacional desafía las advertencias del ente electoral sobre el uso de los símbolos patrios en la campaña.

El político de 40 años comenzó su discurso lamentando el asesinato de tres activistas de oposición durante una caravana el sábado en Barinas, el peor incidente en dos meses de campaña que transcurrieron con relativa tranquilidad.

Su partido Primero Justicia dijo que pistoleros dispararon desde un vehículo de una institución estatal. Las autoridades no confirmaron esta versión y prometieron investigar el tiroteo.

"No pretenderé nunca ser un Mesías. Creo en Dios, el tiempo de Dios es perfecto (y) la época del odio a partir del 7 de octubre queda enterrada en Venezuela", clamó desde una gran tarima en el centro de Caracas, mientras sus simpatizantes coreaban "Chávez, de pana (amigo), te queda una semana".

Chávez fue recibido en la tarde del domingo por decenas de miles de simpatizantes enfundados con camisas rojas en Cabimas, una población pobre del occidental estado Zulia donde la expropiación de decenas de empresas petroleras en el 2009 generó una gran polémica.

"Por mas fallas que cometa como ser humano, aquí estoy ante ustedes con la moral intacta, con la frente en alto. ¡Yo no les he fallado!", dijo el mandatario, con una chaqueta azul, enumerando los numerosos programas sociales de su Gobierno que asegura eliminarán sus adversarios si llegan al poder.

Antes el domingo, el militar retirado de 58 años aseguró en una entrevista que de ganar los comicios el próximo fin de semana blindará los avances de la revolución socialista para hacerlos irreversibles.

Chávez habló de un "poderoso cerrojo" para blindar su proyecto, lo que apuntaría a la aplicación de medidas de amplio alcance como ha hecho tras otros triunfos, ya sea en forma de cambios constitucionales o leyes radicales como las que utilizó para nacionalizar gran parte de la economía.

"¡No volverán!", clamó con el puño en alto en Cabimas refiriéndose a sus adversarios, a los que pinta como un grupo de capitalistas desalmados que robarán las riquezas del pueblo.

El gobernante lamentó la muerte de los simpatizantes opositores y pidió no caer en provocaciones que, advirtió, alientan los planes de desestabilización de sus enemigos.

Eficiencia Y Socialismo

En los últimos compases de la reñida campaña hacia los comicios presidenciales del 7 de octubre, ambos candidatos se han enzarzado en una batalla sobre cuáles son sus prioridades para la nación con mayores reservas mundiales de crudo.

Chávez insiste en que la "contrarrevolución" prepara un "paquetazo neoliberal" para desmantelar los avances sociales de su gestión, a lo que el aspirante opositor replica diciendo que lo que los venezolanos necesitan es más seguridad, menos apagones y mejores carreteras.

"¡Aquí está todo!", dijo Capriles agitando un libro con su programa para los primeros 100 días de Gobierno, en los que propone un modelo mixto de economía de mercado con fuerte acento social, que se centre en resolver los problemas del día a día y no en un proyecto ideológico "para salvar al mundo".

El militar retirado dice que un nuevo mandato de seis años le permitirá llevar su "revolución" a un punto de no retorno y acelerar los cambios con los que ha convertido al Estado en el principal agente de la economía como la toma de grandes empresas y la aplicación de severos controles sobre el sector privado.

"No vamos a permitir que venga la burguesía con sus mentiras a robarnos el futuro de nuestros jóvenes", dijo jaleado por sus seguidores en la repleta avenida principal de Cabimas mientras arremetía contra su rival, "el candidato de los ricachones, de los banqueros, de los golpistas y del imperio".

En las últimas semanas, Chávez introdujo la autocrítica en su discurso entonando un "mea culpa" por la frustración de los venezolanos ante la alarmante inseguridad, el creciente costo de la vida y recurrentes fallas de los servicios públicos.

"Eficiencia. Esa es una de mis promesas y mis compromisos para el próximo período, más eficiencia. Hay que corregir, hay máxima voluntad", dijo durante la entrevista, conducida por el ex vicepresidente José Vicente Rangel en un canal privado.

Capriles asegura que, lejos de cerrarlos, mejorará los populares programas sociales de Chávez en salud, alimentación y vivienda, lastrados por la "ineficiencia y corrupción" de un Gobierno más preocupado por su proyecto ideológico, que por dar respuesta a los problemas comunes de los ciudadanos.

Los sondeos dibujan escenarios muy dispares, desde un triunfo contundente del "Comandante" hasta una ajustada victoria del "flaco" remontando desde atrás en las encuestas, lo que está alimentando el triunfalismo en el chavismo y la oposición. Analistas advierten que un resultado muy reñido podría generar violencia si es disputado por alguno de los dos bandos.

"En las mesas estaremos defendiendo los votos por Chávez. Capriles no tiene argumentos, es un golpista", dijo Carlos Navarro, un obrero de la costa oriental del Lago Maracaibo.

El chavismo denuncia que sus adversarios planean cantar fraude para desestabilizar el país ante la victoria del presidente, mientras que en algunos sectores de la oposición temen que el líder bolivariano, al que ven como un dictador, se niegue a entregar el poder si las urnas no le son favorables.

"Chávez definitivamente va a luchar porque no quiere perder su poder", dijo Vessia Rodríguez, de 62 años, sosteniendo un enorme cartel con el eslogan de Capriles "Hay un camino".

"¡Mira Fidel Castro!", clamó mientras señalaba la concentración y refiriéndose al amigo y mentor ideológico del mandatario que gobernó Cuba durante décadas. (Reporte adicional de Girsh Gupta, Mario Naranjo, Helen Murphy y Andrew Cawthorne, escrito por Enrique Andrés Pretel, Editado por Luis Azuaje)

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