14 de septiembre de 2012 / 18:53 / hace 5 años

ENFOQUE-EEUU y Brasil, finalmente trabajan juntos en etanol

* Final de aranceles de EEUU abre etapa de cooperación

* Brasil y EEUU promueven etanol en América Latina y Africa

Por Brian Winter

SAO PAULO, 14 sep (Reuters) - Después de años de disputas, Brasil y Estados Unidos están trabajando juntos para promover el uso del etanol, una colaboración que podría revolucionar los mercados globales y hasta la composición del biocombustible.

El mayor avance ocurrió en enero, cuando Washington dejó que expiraran los subsidios aplicados desde hace tres décadas a los productores estadounidenses de etanol y eliminó elevados aranceles sobre los biocombustibles extranjeros.

El arancel había tensado durante años las relaciones entre los dos mayores productores de etanol del planeta.

Ejecutivos de la industria y funcionarios de los gobiernos de ambos países dijeron a Reuters que desde entonces han visto avances tangibles para aumentar significativamente la producción y el consumo de etanol alrededor del mundo.

Las iniciativas incluyen cabildear a otros gobiernos de forma coordinada para crear nuevos mercados para el etanol en Africa y América Latina. Estados Unidos y Brasil prevén además “road shows” juntos para atraer inversiones para sus compañías de biocombustibles.

Ambos países discuten también la creación de un estándar global para el etanol, que podría facilitar el comercio internacional del biocombustible.

Algunas iniciativas podrían estar todavía a años de distancia de dar resultados. Pero los funcionarios argumentan que la colaboración tiene el potencial de estimular una industria cuyo futuro enfrenta un gran nivel de incertidumbre por culpa de problemas crónicos de producción y dudas sobre las ventajas ambientales de muchos de los biocombustibles.

“Yo creo que ahora existe la clara sensación de que debemos colaborar en lugar de pelearnos unos con otros”, dijo Terry Branstad, gobernador del estado de Iowa, el mayor productor de etanol de Estados Unidos.

Branstad visitó Brasil en julio para reunirse con varios funcionarios, entre ellos el gobernador de Sao Paulo, el estado que más produce biocombustibles en Brasil.

“Me alentó mucho lo que escuché”, dijo en una entrevista. “Cuando más cooperemos, más podemos aumentar la demanda global para nuestros productos”, agregó.

Plinio Nastari, el jefe de la respetada firma de análisis sobre azúcar Datagro, dijo que era “demasiado temprano” para medir el impacto potencial de la colaboración sobre la oferta global de etanol, pero que la cooperación para fomentar nuevas fuentes de etanol en otros países era alentadora.

Brasil y Estados Unidos representan actualmente cerca de un 85 por ciento de la producción global de etanol, lo que implica que eventos excepcionales, como la severa sequía que azota al país norteamericano, pueden causar fuertes oscilaciones en la oferta y los precios del biocombustible.

“Eso impide que el etanol se transforme en un producto básico ampliamente comercializado”, dijo Nastari.

Algunas de las ideas sobre colaboración no son nuevas, la mayoría se remonta a un acuerdo firmado en el 2007 entre anteriores gobiernos de Brasil y Estados Unidos.

Sin embargo, los avances han sido extremadamente lentos hasta este año, pues los diplomáticos y otros funcionarios a menudo dedicaban más tiempo a superar disputas que a buscar formas de trabajar juntos.

“Lamentablemente el asunto de los aranceles hizo imposible avanzar en muchos de esos (temas)”, dijo Geraldine Kutas, jefa de asuntos internacionales de Unica, la principal asociación brasileña de la industria de caña de azúcar. “Las condiciones son adecuadas ahora. Este es el momento de la verdad”, añadió.

ETANOL EN LOS TROPICOS

La iniciativa más promisoria es la que más ha avanzado hasta ahora: los esfuerzos para que los países de América Central, el Caribe y Africa produzcan y consuman más etanol.

Funcionarios de los departamentos de Estado y de Energía de Estados Unidos y representantes del sector privado, así como sus contrapartes en Brasil, han estado trabajando juntos para convencer a otros gobiernos sobre las ventajas del etanol.

Una vez que lo logran, ofrecen asistencia técnica para que esas naciones adopten la legislación y las iniciativas necesarias para crear una exitosa industria de biocombustibles.

“Estamos intentando mostrar a otras naciones lo que el etanol representó para nuestras economías”, dijo Branstad. “En nuestro estado ayudó a aumentar los ingresos de nuestros granjeros y reducir la dependencia del petróleo extranjero. Esas son ideas muy atractivas”, agregó.

La caña de azúcar es cultivada en muchos países. Es la principal materia prima del etanol producido en Brasil y es vista como una fuente ideal porque genera más energía de la que consume el proceso de fabricación, a diferencia de buena parte del etanol a partir de maíz producido en Estados Unidos.

Producir su propio etanol es una idea seductora para países pequeños y pobres que importan la mayor parte de su energía a un costo enorme. Honduras, por ejemplo, gastó 2.100 millones de dólares en importar combustible en el 2011 o un 12 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, los productores y otros inversores suelen negarse a construir usinas de etanol y otra infraestructura a menos que el mercado doméstico esté garantizado de antemano.

“Por una serie de razones, nadie va a construir una planta de etanol sólo para exportar a Estados Unidos”, dijo Kutas, de Unica. “Para empezar, uno necesita un mercado doméstico garantizado. E implementar ese marco suele ser muy técnico y difícil”, agregó.

Un ejemplo: En la década de 1980 Guatemala aprobó una ley estableciendo la mezcla de etanol con gasolina.

La ley, sin embargo, rara vez es aplicada debido a los cuellos de botella jurídicos y logísticos, incluyendo otra legislación que limita la cantidad de caña de azúcar que puede ser usada para fabricar biocombustibles.

Para resolver ese tipo de problemas, los gobiernos de Brasil y Estados Unidos han ayudado a financiar y producir detallados estudios de factibilidad que analizan la capacidad de cada país de crear y sostener la producción de etanol.

Honduras, Guatemala y El Salvador están entre los que han tenido más avances, según diplomáticos.

“Tenemos profundos contactos en muchos de esos países, pero los brasileños tienen el conocimiento sobre el azúcar”, dijo un funcionario estadounidenses que habló a condición de no ser identificado, bajo el argumento de que las negociaciones son políticamente sensibles.

“Cuando trabajamos juntos, como lo hemos hecho últimamente (...), es muy potente”, agregó.

CUBA, ¿LA NUEVA FRONTERA?

El cabildeo se intensificó en los últimos meses y pronto podrían aparecer resultados concretos.

Programas piloto sobre etanol, que introducen el biocombustible a los consumidores donde es exigida la mezcla de combustibles fósiles, deberían empezar en tres países a inicios del 2013, comenzando por Honduras, dijo otro funcionario estadounidense.

Brasil y Estados Unidos están intentando acelerar el proceso de adopción de etanol organizando campañas de promoción en los próximos meses, apuntando a inversores interesados en proyectos de biocombustibles en esos países, dijeron funcionarios.

La creciente influencia diplomática de Brasil ha sido crucial a la hora de abrir las puertas en países con los que tiene relaciones estratégicas o culturales como Senegal, Mozambique o Haití.

Y hay una nación por sobre todas donde Brasil podría ejercer una fuerte influencia: Cuba.

La otrora poderosa industria azucarera de Cuba está muy deteriorada por décadas de crisis y falta de inversiones, pero algunos analistas creen que la isla podría convertirse en un gigante del etanol.

Ron Soligo, un economista de la Universidad de Rice, ha dicho que Cuba tiene el potencial para ser el tercer productor de etanol del mundo después de Estados Unidos y Brasil.

A diferencia de Washington, que durante el último medio siglo ha tenido contactos diplomáticos mínimos con Cuba, Brasil tiene cercanos lazos políticos y económicos con la isla de gobierno comunista.

La presidenta Dilma Rousseff visitó La Habana en enero y dijo que Brasil “puede ayudar a Cuba a desarrollar su economía”.

La producción de etanol a gran escala ha sudo un tabú en Cuba, en parte porque el ex presidente Fidel Castro la denunció como algo “siniestro” que hace aumentar los precios globales de los alimentos.

Sin embargo, funcionarios brasileños esperan que esa actitud cambie a medida que el ex líder de 86 años salga de escena.

“Todo el mundo sabe que en Cuba se está esperando que ocurra una bonanza del etanol”, dijo un funcionario brasileño que pidió no ser identificado. “Nosotros estaremos listos”, agregó.

INTERCAMBIOS MERCANTILES

Brasil y Estados Unidos, cada uno por su parte, intentan resolver los cuellos de botella logísticos que en la práctica han impedido que el etanol se transforme en una materia prima comerciada globalmente igual que el petróleo.

Uno de los problemas es que, a diferencia de la gasolina, no existe una especificación global sobre la composición exacta del etanol. Eso ha creado una serie de problemas técnicos y comerciales, como los retrasos en el desarrollo de automóviles flex que funcionan tanto con etanol como con gasolina.

La falta de un estándar para la industria también a limitado el comercio de etanol en las bolsas mercantiles globales.

Aunque Chicago negocia futuros de etanol, se trata sólo de etanol estadounidenses producido a partir de maíz.

Como resultado, las empresas que compran etanol brasileño deben a menudo hacerlo a través de intermediarios o adquirir complejos seguros para limitar los riesgos y todo eso encarece las operaciones.

Uno de los obstáculos es que las especificaciones brasileñas exigen mayores niveles de pureza que en Estados Unidos. Funcionarios de ambos países dicen, sin embargo, que en los últimos meses los negociadores han logrado avances sustanciales para establecer una definición común.

“Estamos muy cerca”, dijo un funcionario estadounidense y añadió que el foco de las negociaciones se ha desplazado ahora a Europa.

Los avances diplomáticos han sido además acompañados por varias colaboraciones en el sector privado, principalmente dirigidas a crear biocombustibles de “próxima generación” más eficientes a partir de una mayor variedad de fuentes de biomasas y que puedan ser usado para más propósitos.

El etanol brasileño producido a partir de caña de azúcar es visto como más apto para innovaciones, mientras que las empresas estadounidenses disponen de más recursos para investigación y desarrollo.

El fabricante de aviones estadounidense Boeing Co y el brasileño Embraer anunciaron en octubre del 2011 planes para construir un centro de investigación para desarrollar biocombustibles para aviación.

Combustibles renovables fabricados por la empresa estadounidense Amyris fueron usados en un vuelo de demostración de un avión de Embraer durante una conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente realizada en junio en Río de Janeiro.

Solazyme, una empresa estadounidense que trabaja en el desarrollo de biocombustibles junto con el Pentágono, está levantando en Brasil una planta de 100.000 toneladas junto con el grupo Bunge Ltd..

Funcionarios de ambos países están constantemente organizando cenas y cafés para conectar a empresas brasileñas y estadounidenses interesadas en trabajar juntas.

“Los estadounidenses parecen estar aquí todas las semanas”, dijo Adhemar Altieri, portavoz de Unica, la asociación brasileña de caña de azúcar. “Hoy en día por aquí se escucha hablar casi tanto inglés como portugués”, agregó. (Reporte adicional de Leonardo Goy y Reese Ewing. Editado en español por Esteban Israel y Silene Ramírez)

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