Carlos Slim en busca de su negocio más huidizo: la TV mexicana

miércoles 16 de mayo de 2012 16:19 ART
 

* El hombre más rico del mundo persigue hace años una
licencia de TV
    * Rivales rechazan desembarco de Slim por temor a prácticas
monopólicas
    * Candidatos presidenciales dan pocas luces sobre planes
para el negocio

    Por Tomas Sarmiento	
    MEXICO DF, 16 mayo (Reuters) - Como si de una película de
aventuras se tratara, el magnate mexicano Carlos Slim se ha
pasado los últimos años sorteando obstáculos y enfrentando
rivales en busca de la pieza dorada que le falta a su imperio de
telecomunicaciones latinoamericano: una licencia de televisión
en su propia tierra.	
    La probada capacidad del hombre más rico del mundo para
hacer negocios en México, donde domina el mercado de
telecomunicaciones, lleva a que muchos crean que es inevitable
que sortee las restricciones legales que le impiden lograr su
objetivo. 	
    La pregunta que nadie se atreve a responder es cuánto más
puede demorar.	
    "Estoy seguro de que la recibirán", dijo Stanley Martínez,
analista senior de telecomunicaciones de Legal & General
Investment Management America en Chicago (LGIMA), que administra
una cartera de valores del sector de telecomunicaciones de
México. Pero agregó que "es difícil decir si estamos más cerca".	
    Mientras Slim avanza por un camino de guerras y treguas con
los reguladores, operadores de televisión de paga invaden poco a
poco su territorio, ofreciendo atractivos paquetes integrados de
servicios que las compañías del empresario no pueden igualar.	
    La TV de paga mueve en México unos 2,000 millones de dólares
anuales, según estimaciones de la industria, un pastel lo
suficientemente grande como para atraer la atención de Slim,
especialmente cuando el mercado de telefonía móvil regional
empieza a madurar. 	
    Es además un negocio en el que juega exitosamente en el
resto de América Latina, donde 14 millones de clientes ya ven
televisión a través de sus empresas.	
    La historia de este "negocio imposible" se remonta a la
década de 1990, cuando Slim -en ese entonces un empresario y
operador financiero menos conocido- compró Telmex, un golpeado
monopolio estatal de teléfonos.	
    "El Ingeniero" recibió la empresa que lo pondría en camino
de ser el hombre más acaudalado del planeta con una condición:
no podría ofrecer televisión, una regla que buscaba evitar
problemas futuros de competencia.	
    Más de dos décadas después, en un mercado donde el avance
tecnológico permite ofrecer cada vez más servicios a través de
una misma conexión, algunos expertos opinan que esa restricción
ya no tiene sentido y perjudica exclusivamente a Telmex. 	
    Pero en temas de competencia es más frecuente ver a Slim en
el banquillo de los acusados. Sus empresas tienen cerca del 80
por ciento de las líneas fijas y un 70 por ciento de las móviles
en México, y tiene tantos otros negocios en México que se dice
que es difícil pasar un día sin poner dinero en sus bolsillos.	
     	
    CABLERAS EN ALZA	
    Críticos de Slim, como la Cámara Nacional de la Industria de
Telecomunicaciones por Cable (Canitec), se oponen a que se le
permita acceder a su mercado, acusándolo de prácticas
monopólicas y de ser "un Estado dentro del Estado".	
    Las empresas de Slim han dicho que están preparadas para
ofrecer el servicio y algunos hasta especulan sobre eventuales
adquisiciones de firmas como la operadora satelital DISH, con la
que tiene un acuerdo de facturación que ha sido denunciado por
competidores como una "puerta trasera" al negocio.	
    Empresas de cable como Cablevisión, de la gigante de medios
Televisa, tienen algunos años ofreciendo al mercado
paquetes de "triple play" que incluyen tanto TV de paga como
conexiones de banda ancha a internet y telefonía fija.	
    Mientras las tres cableras de Televisa vieron un alza del 28
por ciento interanual de sus líneas telefónicas en el primer
trimestre del 2012, Telmex reportó una baja del 6.3 por ciento
en el periodo.	
    Pero la diferencia de escala sigue siendo abrumadora: Telmex
cerró el trimestre con 14.6 millones de líneas fijas mientras
que los clientes telefónicos de Televisa se acercaron a 684,000.	
    "Si tienes un competidor (...) que no sólo está ofreciendo
vídeo sino que también está ofreciendo telefonía, se está
metiendo en tu terreno, ¿cómo vas a competir? Ofreciendo mínimo
las tres cosas (TV, internet y telefonía)", dijo Nymia Almeida,
analista del sector para Moody's Investors Service.    	
    Pero todo es un juego de adivinanzas y ni siquiera el
inminente cambio de Gobierno en México, que elegirá un nuevo
presidente en julio, arroja demasiadas luces sobre el futuro.	
    Los programas políticos de los principales partidos del país
contienen muy pocos detalles acerca de sus planes para el sector
de las telecomunicaciones.	
   
 	
    Slim adquirió a Telmex de manos de un Gobierno del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), cuyo candidato Enrique Peña
Nieto es el actual favorito para ganar la elección. Los críticos
 del político dicen que es cercano a Televisa, donde su esposa
Angélica Rivera era una conocida actriz de telenovelas, pero
Peña Nieto ha rechazado esas acusaciones.	
    	
    VERICUETOS LEGALES	
    Telmex ha estado tratando de ganar la batalla regulatoria
durante los últimos años para poder llegar a la pantalla chica.	
    El año pasado logró que un tribunal determinara que las
autoridades demoraron demasiado en contestar su petición, y
ordenara al Gobierno una rápida respuesta. 	
    Pero las autoridades respondieron que Telmex aún no había
cumplido con los requisitos exigidos y rechazaron la solicitud.
Fue allí cuando Telmex se amparó ante una corte contra ese fallo
 y luego el Gobierno pidió la revisión de ese
amparo.	
    Gerardo Soria, un ex miembro del regulador de las
telecomunicaciones Cofetel y presidente del Instituto del
Derecho de las Telecomunicaciones (IDET), ve "muy difícil que se
pueda modificar ese título de concesión", en referencia a que
Telmex logre finalmente ofrecer servicio de TV.	
    El abogado argumentó que la Ley Federal de
Telecomunicaciones de 1995 dice que las concesiones otorgadas
antes de su aprobación -como la de Telmex- "se respetarán en los
términos y condiciones consignados en los respectivos títulos".	
    Pero Telmex no arroja la toalla. En su reporte de resultados
del primer trimestre la firma se quejó por la demora en la
resolución del caso y dijo que "este efecto está aplazando el
desarrollo de la sociedad de la información en el país".	
    América Móvil, que controla a Telmex y que recientemente
alcanzó un acuerdo con los reguladores para bajar las tarifas de
interconexión locales a cambio de esquivar una multimillonaria
multa, espera que eventualmente se le permita
entrar a la TV.	
    "Esperamos (...) una resolución favorable en ese asunto
pronto", dijo recientemente a Reuters el director jurídico de la
firma, Alejandro Cantú.	
    Aunque algunos vieron en el acuerdo por las tarifas de
interconexión un cambio en la dinámica de la firma con las
autoridades, Cantú dijo que el caso de la licencia de TV y el de
las tarifas "son temas completamente aislados uno del otro".	
    Mientras espera en casa, en América Latina el grupo avanza
sin cesar. América Móvil sumó 600,000 suscriptores de TV en el
primer trimestre y la participación del negocio en los ingresos
por servicios de la firma casi se cuadruplicó en un año.	
    Martínez, de LGIMA, cree que el mercado de distribución de
contenidos ofrece un amplio potencial de crecimiento que algunos
no reconocen a su propio riesgo.	
    "Creo que esto es una jugada ofensiva (...) creo que va a
ser una importante oportunidad de crecimiento para América Móvil
en los próximos 3 años" aseguró. "Tomar un producto y volverlo
masivo es algo que hacen muy bien", acotó.	
	
 (Reporte de Tomás Sarmiento; Editado por César Illiano)