29 de septiembre de 2011 / 13:12 / hace 6 años

Crisis Argentina 2001/2002, dura advertencia para Grecia

9 MIN. DE LECTURA

* Crisis griega y argentina con origen similar

* Roubini sugiere a Grecia devaluar, líderes de UE no

Por Guido Nejamkis y Hilary Burke

BUENOS AIRES, sep 29 (Reuters) - Mientras Europa busca frenar la marcha de Grecia hacia un default de su deuda, veteranos de la crisis financiera argentina de hace una década aún recuerdan con dolor la rapidez con la que el peor de los escenarios se hizo realidad.

En un domingo de enero del 2002, con Argentina sumergida en una crisis, Jorge Remes Lenicov recién había sido nombrado ministro de Economía cuando recibió un inesperado pedido del presidente.

¿La orden? Adelantar el anuncio de que Argentina estaba abandonando la convertibilidad uno a uno del peso con el dólar, la piedra angular de su "milagro económico" de la década anterior.

"'Jorge, la gente no da más, tenés que salir (a hablar) ahora'", escuchó Remes del entonces presidente Eduardo Duhalde, quien llegó al cargo tras la renuncia de cuatro presidentes en menos de dos semanas.

Varios funcionarios que precedieron a Remes ya habían limitado las extracciones de dinero en efectivo a 250 dólares por semana, habían realizado cierres esporádicos de bancos y mercados financieros y declarado el mayor cese de pagos de deuda del mundo.

Para evitar que colapsara el sistema financiero, Remes anunció la devaluación y, más tarde, un muy impopular plan para congelar miles de millones de dólares en depósitos bancarios. Las cicatrices de esa crisis continúan hoy.

Pero hay diferencias importantes entre la Argentina del 2002 y Grecia del 2011.

A diferencia de Argentina, Grecia tiene el apoyo de la zona euro, el área de la moneda común que incluye a economías poderosas como la de Alemania y Francia.

Funcionarios europeos afirman que Grecia no será echada de la zona euro ni forzada a regresar a su antigua moneda, el dracma, aunque sí han expresado frustración con el lento ritmo del ajuste de las cuentas griegas.

La líder alemana Angela Merkel insiste en que un cese de pago de la deuda griega no será permitido, argumentando que reduciría la confianza en toda la zona euro, aún si los mercados financieros aceptan como inevitables algunas pérdidas por sus tenencias de deuda griega.

Y a diferencia de Grecia, Argentina no pudo recibir el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), que decidió suspender sus desembolsos al país sudamericano en el 2001, cuando más lo necesitaba.

Sin embargo, el fin de semana pasado el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, en sus más directas advertencias hasta el momento respecto a la crisis de la zona euro, indicó que está aumentando la posibilidad de que haya corridas en los bancos europeos si el bloque monetario no controla mejor la crisis.

¿Regreso Del Dracma?

Algunos economistas reconocidos han dicho que Grecia se beneficiaría si abandona el euro y comienza buscar su propia salida de la crisis económica.

"Un regreso a la moneda nacional y una fuerte depreciación rápidamente restaurarían la competitividad y el crecimiento, como sucedió en Argentina y en otros mercados emergentes que abandonaron las ataduras sobre sus monedas", escribió Nouriel Roubini, quien predijo la crisis financiera de Estados Unidos, en el Financial Times la semana pasada.

La crisis argentina, su devaluación y cese de pagos de deuda, tiene algunos paralelos con Grecia que van más allá de las protestas violentas en las calles.

Los dos países tenían un tipo de cambio fijo, déficit fiscal, mucha deuda, alto desempleo y estaban en recesión.

El sistema financiero de Argentina estaba en un estado precario después de que los depósitos bancarios se redujeron en más de un 20 por ciento en el 2001.

Algunos griegos están enviando dinero fuera del país, algo que explica por lo menos una parte de la caída de más del 10 por ciento en los depósitos en los bancos en lo que va del año.

Los balances de depósitos de hogares y empresas griegas se redujeron en 50.300 millones de euros, o un 21,2 por ciento desde el inicio del 2010 y alcanzaron un total de 187.000 millones de euros en julio, de acuerdo con datos del banco central.

Pero hasta el momento no hay señales en Grecia del pánico que envolvió a Argentina, donde los ahorristas buscaban cajeros automáticos que aún ofrecieran dólares a pocos días de la devaluación y cientos de miles de empleados públicos recibían sus salarios en bonos.

Esos meses caóticos funcionan como lección para cualquier Gobierno que necesite considerar los peores escenarios posibles para lidiar con una crisis financiera.

Mientras los argentinos se apuraban por abrir cuentas bajo el nombre de familiares para eludir los límites a la extracción de dinero, el Gobierno ajustó controles, dio más poder al Banco Central para mantener los bancos a flote e hizo que la autoridad monetaria tomara acciones del mayor banco del país, Banco Galicia, como garantía para sus préstamos de rescate.

"Siempre pensamos, si se caían los bancos, no podíamos salir de la recesión. Porque si se cae un banco, no sólo ayuda a la ruptura de la cadena de pagos, también todos los depositantes quedan desamparados", dijo Remes.

"No cayó ningún banco", agregó orgulloso.

Una Idea Odiosa

Mantener a los bancos con vida mediante tratamientos de shock tuvo sus costos.

Contra una marea de protestas violentas y tensiones políticas entre el Congreso y la Corte Suprema, el Gobierno argentino extendió los límites de extracción de efectivo y prohibió las transferencias bancarias para evitar un colapso del sistema.

A pesar de que algunos depósitos fueron liberados para ciertos propósitos, Remes tuvo que decirle a cientos de miles de argentinos que no podrían tocar sus 16.200 millones de dólares en ahorros por un año o dos.

Las protestas se volvieron cada vez más violentas y los bancos fueron forzados a protegerse detrás de barreras de metal.

"Fue una decisión muy, muy difícil, porque la gente sentía que tenía dólares y que eran de ellos, y tenían razón, pero estábamos convencidos que si no hacíamos eso, la situación hubiera sido peor", dijo Remes.

"El 'corralito' era algo odioso, pero no tenía ninguna otra opción, ninguna", señaló.

Remes renunció como ministro de Economía a fines de abril del 2002.

En Grecia, no se dijo nada sobre la posibilidad de imponer controles o límites a los flujos de capitales, que podrían romper con las reglas de la Unión Europea. Para cubrir su brecha de fondos, los bancos griegos aumentaron su dependencia del Banco Central Europeo a cambio de títulos, principalmente del Gobierno.

Para tranquilizar a los depositantes, un fondo especial para reforzar el capital de los bancos tendrá 30.000 millones de euros una vez que los parlamentos de la zona euro ratifiquen en las próximas semanas el nuevo rol del más amplio fondo de rescate.

Algunos economistas, como Roubini, destacan el sorprendente rebote de la economía de Argentina desde el 2003 como evidencia de que, con el tiempo, la decisión de no pagar la deuda fue la correcta, a pesar de que la gran expansión de la tercera economía de América Latina se produjo de la mano de los altos precios de los granos por sus exportaciones.

Pero detrás del fuerte crecimiento económico y de la creación de empleos acecha una tasa de inflación que consultoras privadas estiman en un 25 por ciento este año. Más que a la crisis de 2001/2002, la alta inflación está relacionada con las laxas políticas monetaria y fiscales del país.

Diez años después de la crisis, los bancos argentinos prácticamente no han vuelto a otorgar préstamos de largo plazo, enfocándose en créditos de corto plazo para consumo, perjudicando las perspectivas de crecimiento futuro.

Aún plagada por demandas legales por su cese de pagos de la deuda, Argentina no ha podido emitir bonos soberanos en los mercados globales, y se ha financiado con las reservas del Banco Central y préstamos del sistema estatal de pensiones, que fue nacionalizado en el 2008.

Domingo Cavallo, quien fue nombrado por segunda vez ministro de Economía de Argentina en marzo del 2001 y se mantuvo en el cargo hasta diciembre de ese año buscando evitar una devaluación, recomendó a Grecia que no cometa el mismo error de Argentina.

"La alternativa de una salida 'a la argentina' va a ser terrible. porque los griegos van a sacar los euros de los bancos y los van a mandar al exterior. Pueden preferir tener euros billetes en vez de depósitos. Sabemos que eso es muy traumático", dijo Cavallo a Reuters.

"Argentina perdió completamente el crédito internacional y doméstico", explicó. "Desde todo punto de vista esta 'solución' que hoy recomiendan a Grecia y que supuestamente aplicó Argentina en 2002 tuvo un costo muy alto para el país y para los argentinos", concluyó Cavallo.

Reporte adicional de George Georgiopoulos en Atenas; Editado por Luis Azuaje

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