27 de octubre de 2010 / 22:46 / hace 7 años

BREAKINGVIEWS-Muerte de Kirchner no cambia mucho en Argentina

4 MIN. DE LECTURA

--El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales--

Por Martin Hutchinson

WASHINGTON, oct 27 (Reuters Breakingviews) - La muerte del ex presidente argentino Néstor Kirchner no cambiará demasiado. Es cierto, él fue la fuerza impulsora tras las políticas estatistas en Argentina desde el 2003 durante su propio Gobierno y el de su esposa, Cristina Fernández.

Pero los altos precios de las materias primas hicieron que la economía creciera pese a los asaltos de los Kirchner contra los derechos de propiedad y el sector privado. Los votantes podrían volver a recompensar las malas políticas en las elecciones del 2011.

Eso es parcialmente una reflexión del pobre lazo histórico entre la efectividad política y el desempeño económico en Argentina. En la década de 1940, el país tenía grandes reservas, así que el estatista Juan Perón siguió siendo popular pese a implementar destructivas políticas económicas.

En la década de 1990, el Gobierno de Carlos Menem siguió en buena parte políticas de libre mercado recomendadas por el "Consenso de Washington", pero Argentina sufrió años de estancamiento debido a bajos precios de las materias primas.

Los intentos de Menem y sus sucesores para escapar del estancamiento a través del préstamo llevaron al colapso que sufrió Argentina en el 2001.

Desde el 2003, la suerte ha estado de parte de Argentina. Los Kirchner le declararon la guerra a los organismos internacionales y elevaron impuestos sobre las exportaciones a la agricultura, el sector más productivo de Argentina.

Sin embargo, los precios de las materias primas globales se dispararon, con una breve interrupción entre el 2008 y el 2009. Fernández mantuvo al Gobierno a flote durante ese bajón al nacionalizar los fondos de pensión y asumiendo el control de los activos del Banco Central.

Este año, incrementos adicionales en los precios de los metales y productos agrícolas han dado al país un superávit comercial e impulsaron el crecimiento económico sobre un 8 por ciento, luego de una débil recesión en el 2009.

Como resultado, los ingresos fiscales se han disparado y el Gobierno alcanzó en octubre su objetivo impositivo para el 2010, financiando un generoso gasto público.

Sólo la inflación, oficialmente en un 11 por ciento pero que según estimaciones privadas sería mucho mayor, sigue siendo un problema.

Se esperaba que Kirchner intentara suceder a su esposa en las elecciones de octubre del 2011. Sin embargo, no hay una norma constitucional que le impida a Fernández volver a postularse al cargo.

Así que si los altos precios de las materias primas siguen apoyando la economía, su reelección -y la continuación de su equivocada política fiscal- parece asegurada. A veces la suerte lo es todo.

Editado en español por Carlos Aliaga

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