4 de noviembre de 2011 / 15:49 / hace 6 años

ANALISIS-Crecimiento argentino esconde modelo con pies de barro

* Inversores dudan de modelo económico argentino

* Fuerte fuga de capitales genera nuevos controles

* Crecimiento se apoya en materias primas, gasto público

Por Walter Brandimarte y Herbert Lash

NUEVA YORK, nov 4 (Reuters) - La ofensiva de Argentina para frenar la millonaria fuga de capitales del país deja entrever un modelo que está bajo presión pese a las envidiables tasas de crecimiento que registra la economía.

Una década marcada por altos precios internacionales de las materias primas, por una explosiva alza de la demanda en su vecino Brasil y por un elevado gasto público han ayudado a Argentina, el tercer exportador mundial de soja, a convertirse en una de las economías latinoamericanas de mayor crecimiento.

Sin embargo, parte del estímulo fiscal del Gobierno se apoya en polémicos impuestos a las exportaciones agrícolas, lo que hace al país vulnerable a una caída en los precios de las materias primas. A esto se suma que no parece haber un Plan B, según coinciden distintos economistas.

"Argentina sigue dependiendo casi completamente del estado de la economía mundial. Los altos precios de las materias primas siguen siendo el ancla de la estabilidad en este país", dijo Alberto Bernal, director de investigación en la consultora BullTick Capital Markets, con sede en Miami.

Los problemas de Argentina no son nuevos, pero se han vuelto más preocupantes conforme la presidenta Cristina Fernández, reelegida hace solo 10 días con el 54 por ciento de los votos, corre los límites del modelo económico.

La inflación es uno de los principales dolores de cabeza. Según cifras oficiales ronda el 9 por ciento anual, pero los datos privados hablan de una escalada en torno al 20 por ciento. Esto quita competitividad a la moneda local e inquieta a los inversores.

Estos inversores, tanto locales como extranjeros que aún no olvidan la histórica cesación de pagos que declaró el país en el 2002, ven con recelo los intentos de Fernández por culpar a los "especuladores" por la presión sobre el peso.

En el encuentro del G-20 de esta semana, la mandataria denunció un "tipo de anarco-capitalismo en el cual nadie controla nada" y llamó a los líderes mundiales a endurecer la regulación sobre los mercados financieros.

Los economistas argentinos estiman que los inversores han retirado unos 10.000 millones de dólares del país en los últimos tres meses, ante el temor de que el Gobierno permita una mayor depreciación del peso.

DUDAS DE INVERSORES

Reelecta con el 54 por ciento de los votos el 23 de octubre, Fernández prometió "profundizar" un modelo económico al que muchos argentinos atribuyen los buenos tiempos que viven.

Su primer anuncio hizo honor a esa promesa. En una medida sorpresiva, su Gobierno ordenó que las compañías mineras, petroleras y gasíferas conviertan todos sus ingresos por exportaciones en el mercado local.

Pocos días después, dispuso que todas las personas y empresas que quieran comprar dólares presenten una autorización de las autoridades impositivas.

La medida fue considerada por los analistas como un arreglo cortoplacista a la crónica fuga de capitales que ha estado golpeando al peso ARS=RASL.

"Esto podría dar algo de apoyo en el corto plazo al tipo de cambio, pero sólo agrava un ánimo inversor ya deteriorado", dijo Siobhan Morden, estratega para Latinoamérica de RBS Securities.

El mes pasado, el Banco Central debió gastar 1.880 millones de dólares de sus 47.500 millones en reservas para mantener al peso en torno a las 4,2 unidades por dólar. Además, planea usar reservas para pagar deuda soberana también en el 2012, por tercer año seguido.

La fortaleza de la moneda en términos ajustados por inflación ha quitado competitividad a las exportaciones argentinas, erosionando el superávit de la balanza de pagos, que según economistas podría entrar en déficit este año por primera vez desde el 2001.

Argentina ha atraído menos inversión extranjera directa que Colombia en los últimos cinco años y en los últimos dos incluso menos que Perú, donde la economía es la mitad de la de Argentina, según cifras del Banco Mundial.

Si bien los flujos de inversión a Latinoamérica alcanzarían un nuevo máximo histórico este año, los flujos hacia Argentina se contrajeron un 30 por ciento en el primer semestre frente al mismo período del año anterior, de acuerdo con datos de la Cepal.

En Argentina, las políticas gubernamentales han tenido un impacto negativo en los planes de inversión de las empresas, afirma Gary Garrabrant, presidente ejecutivo de Equity International, el brazo internacional del magnate de los bienes raíces Sam Zell.

Garrabrant, que ha invertido fuertemente en América Latina y ha rechazado algunas oportunidades en Argentina, fue muy directo al comparar al país con Colombia, donde se está embarcando en su primera inversión inmobiliaria con un socio local.

"El contraste entre Colombia y Argentina no podría ser más fuerte. Los funcionarios en Colombia son inteligentes, sofisticados, responsables y valoran las oportunidades", sostuvo Garrabrant, que tiene un emprendimiento conjunto en Argentina con la cadena española de hoteles NH (NHH.MC).

Fernández, que comenzó su primer mandato en el 2007, ha ignorado repetidamente fallos arbitrales internacionales que beneficiaban a algunas empresas perjudicadas por la crisis económica del 2001.

Según evolucionen los precios de las materias primas, Argentina tendrá que encontrar una vía para apuntalar su superávit comercial, reducir el gasto público o encontrar otras fuentes de financiamiento.

El país podría tener que necesitar regresar a los mercados internacionales de capital, a los que no accede desde el default del 2002.

Los impuestos sobre las exportaciones agrícolas siguen siendo una de las mayores fuentes de ingresos del Gobierno, aportando cerca de 11.000 millones de dólares por año a las arcas estatales. De esa cifra, solo 9.000 millones provinieron de los tributos a las ventas de granos, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El país todavía tiene tiempo para arreglar sus desequilibrios económicos porque es poco probable que los precios de las materias primas vayan a caer pronto, según Bernal, de BullTick.

"Estos desequilibrios tendrán que ser enfrentados en algún momento, ya sea porque pueden verse forzados a hacerlo, o por elección propia. (Pero) no pensamos que hayamos llegado llegado a ese punto aún", sostuvo Bernal.

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