14 de octubre de 2011 / 16:42 / en 6 años

Bonos en dólares, lo mejor para relajarse en Argentina: informe

* Bonos en dólares permiten evitar riesgo de devaluación

* Recomiendan renta fija sobre renta variable

Por Alejandro Lifschitz

BUENOS AIRES, oct 14 (Reuters) - Los bonos de mediano plazo en dólares son un buen refugio para los inversores que buscan activos argentinos de alto rendimiento sin exponerse al riesgo de una devaluación de la moneda local tras las elecciones de la próxima semana, dijo una administradora de fondos.

El mercado local teme que Argentina permita una mayor depreciación del peso después de los comicios para proteger la competitividad de la economía ante la debilidad de las monedas de la región por la crisis financiera global, especialmente la de su principal socio comercial, Brasil.

“En un período preeleccionario, la típica volatilidad la enfrentamos en los últimos dos meses con una cartera de neto corte defensivo (...) Estamos dolarizados en un 75 por ciento”, dijo Marcelo Olguín, economista jefe del Grupo SBS, que maneja 500 millones de dólares en activos argentinos.

“Redujimos nuestra exposición a acciones y aumentamos el peso de la renta fija”, agregó. Entre el 75 por ciento y el 85 por ciento de los portafolios del Grupo SBS está compuesto por bonos públicos y privados.

Desde inicios de agosto, el Banco Central argentino ha gastado 3.220 millones de dólares de sus reservas para sostener la moneda local y evitar una dolorosa devaluación antes de las elecciones del 23 de octubre, cuando se prevé que la presidenta Cristina Fernández sea reelegida por una abrumadora mayoría.

Pero analistas consideran que esta política no es sostenible en el largo plazo debido al drenaje de las reservas, más aún si el Gobierno mantiene su estrategia de echar mano a esos fondos para cancelar vencimientos de deuda pública [nS1E78I23F].

El temor a una brusca corrección cambiaria ha ahuyentado a los inversores de los bonos en moneda local, derrumbándolos un 17 por ciento en promedio desde inicios de agosto. En tanto, los títulos en dólares retrocedieron un 10 por ciento.

Al tiempo que deshacían posiciones en pesos, los inversores se volcaron al mercado cambiario para comprar dólares.

Mientras el peso oficial mayorista se ha mantenido en torno a los 4,2 por dólar ARS=RASL desde inicios de septiembre, el tipo de cambio de referencia para transferir divisas al exterior, un termómetro de la salida de capitales del país, llegó a un máximo histórico de 4,79 hace dos semanas.

Las operaciones de futuro apuntan a un dólar en alrededor de 4,80 pesos para agosto próximo, aunque el Gobierno espera un tipo de cambio promedio para el 2012 de 4,40, de acuerdo con el proyecto de presupuesto enviado al Congreso.

Dentro de sus portafolios, Olguín apostó en las últimas semanas por el bono de la provincia de Buenos Aires con vencimiento en el 2015, que paga un rendimiento en dólares de alrededor del 16,6 por ciento anual, más de 500 puntos básicos por sobre otros títulos locales comparables.

Otros papeles de deuda que destacó fueron el Boden 2015 ARRO15D=ME, con una tasa de retorno implícito del 11 por ciento; y el Bonar X, con vencimiento en el 2017 ARAA17DD3=ME, que paga un 12 por ciento.

Del lado de la renta variable, su exposición es marginal, apostando mayormente por Telecom Argentina TEC2.BA debido a su potencial de crecimiento en internet y al Banco Francés (FRA.BA), por el incremento previsto de los beneficios por intermediación financiera.

El índice líder de la bolsa de Buenos Aires, el Merval .MERV, acumula una caída del 30 por ciento desde inicios de agosto, un retroceso superior al de sus pares en la región.

El Banco Central argentino mantiene una política de tipo de cambio administrado que busca mantener la competitividad de las exportaciones sin alimentar a una galopante inflación que este año rondaría el 20 por ciento, según estimaciones privadas.

El Gobierno espera que el crecimiento de la tercera economía latinoamericana se desacelere a un 5,1 por ciento en el 2012, tras una expansión esperada para este año del 8,3 por ciento por un fuerte consumo doméstico, un mercado brasileño sediento de vehículos argentinos y los altos precios de las materias primas agrícolas.

Reporte adicional de Walter Bianchi y Jorge Otaola

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