24 de enero de 2014 / 21:59 / hace 3 años

BREAKINGVIEWS-La postal de brasileña Rousseff en Davos podría no llegar a casa

3 MIN. DE LECTURA

(Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales.)

Por Christopher Swann y Rob Cox

NUEVA YORK/DAVOS, 24 ene (Reuters) - La postal que eligió Dilma Rousseff en Davos podría no llegar a casa. En su debut en el encuentro anual del Foro Económico Mundial, la presidenta de Brasil se unió al coro capitalista.

Promesas de prudencia fiscal, estabilidad de precios y privatización deberían deleitar a los inversores.

Sin embargo, la próxima elección probablemente implique que se deberán atravesar más turbulencias en los mercados emergentes antes de que Rousseff realmente pueda ser menos populista.

La caída de las monedas de las economías emergentes en todo el mundo dio a Rousseff un poco de incentivo adicional para apelar a ideas de derecha en Davos el viernes.

El real de Brasil fue la moneda con la cuarta mayor caída durante la semana pasada, luego del peso argentino, la lira turca y el rublo ruso. Nuevas pérdidas representarán una amenaza para la estabilidad de los precios.

Las credenciales de libre mercado reivindicadas por Rousseff tienen algo de mérito.

Durante el último año, su Gobierno ha atraído más capital privado para fortalecer la debilitada infraestructura de la nación. Cinco subastas para la construcción de carreteras y seis concesiones de aeropuertos recolectarán 20.000 millones de dólares para el tesoro doméstico, indicó Rousseff. Y prometió que habría más acuerdos.

Hay pocos indicadores más allá de la retórica, sin embargo, de que Rousseff esté buscando tomar medidas más dolorosas.

No persuadirá fácilmente a los inversores cuando se trata de finanzas públicas o estabilidad de precios. El exceso de gasto ha forzado al Gobierno a relajar las metas fiscales en los últimos años.

En lo que respecta al repunte en los créditos del banco de desarrollo estatal BNDES, Rousseff parece ser incluso menos prudente. A pesar de algunos indicios en sentido contrario en Davos, Rousseff se resistirá a abandonar tales estímulos antes de que los brasileños vayan a las urnas en octubre.

Una contabilidad honesta de la inflación, que está artificialmente contenida por los subsidios a los combustibles, parece aún menos probable. Excluyendo estos precios tan difusos, la inflación en diciembre se ubicó en un preocupante 7,3 por ciento, en vez del oficial 5,9 por ciento.

También se requiere de un optimismo extremo para creer que Rousseff tendrá la voluntad de recortar las generosas pensiones gubernamentales, que descansan sobre la ultra baja tasa de ahorros domésticos.

Y aún sin estas medidas, Brasil se esforzará para aumentar la inversión -la mas baja como porcentaje del PIB entre los principales mercados emergentes, según la consultora Capital Economics- sin volverse peligrosamente dependiente del capital extranjero.

Si bien los banqueros brasileños en el centro de convenciones alpino pueden haber estado listos para saludarse entre sí tras las declaraciones de Rousseff, podrían encontrarse con que el discurso quede olvidado en Suiza. (Editado en español por Juana Casas)

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