13 de mayo de 2013 / 18:13 / en 4 años

Argentina enfrentará default de deuda muy diferente si pierde batalla legal en EEUU

* Se espera fallo de corte apelaciones de EEUU en próximas semanas

* Argentina podría llevar su caso a la Corte Suprema

* El mercado está preparado para un default técnico

Por Hilary Burke

BUENOS AIRES, 13 mayo (Reuters) - Cuando Argentina incumplió sus pagos de deuda en el 2002, la economía estaba colapsando y una sangrienta revuelta popular había ayudado a derrocar dos presidentes en una semana. Ahora, el país podría caer otra vez en incumplimiento, pero por una cuestión de principios y no de necesidad.

Después de una década de lenta litigación, los mercados se sacudieron cuando tribunales de Estados Unidos fallaron a favor de los acreedores "holdout" que rechazaron los canjes en el 2005 y en el 2010 y demandaron que se les pague el valor nominal de sus bonos más intereses.

La justicia estadounidense ordenó a Argentina pagar a los holdouts 1.330 millones de dólares la próxima vez que se pague deuda reestructurada. Argentina apeló, y un fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito se espera para las próximas semanas.

Los inversores siguen el caso de cerca, porque Argentina parece estar dispuesta a entrar en un default técnico para evitar pagar a los holdouts más de lo que recibieron los acreedores que entraron al canje del 2010.

Casi un 93 por ciento de los tenedores de bonos que aceptaron los canjes de deuda recibieron a cambio unos 25 centavos por dólar de sus tenencias reestructuradas.

La presidenta Cristina Fernández ha prometido pagarle a los acreedores que reestructuraron su deuda, pero dijo que jamás le pagará a los "buitres" que compraron los bonos con un fuerte descuento y demandaron para recibir el pago total.

Cuando Argentina incumplió los pagos por unos 100.000 millones de dólares hace 11 años, su deuda representaba el 166 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Los depósitos bancarios fueron congelados y devaluados, la economía cayó un 11 por ciento en un año, y millones perdieron sus empleos.

La economía de Argentina rebotó después de esa crisis y creció durante la mayor parte de la última década. Aunque el avance se frenó el año pasado y la inflación es alta, la deuda representa aproximadamente un 42 por ciento del PIB.

En otras palabras, Argentina está en condiciones de pagar a los holdouts si quisiera, pero se rehúsa a hacerlo.

"Argentina no va a dar el brazo a torcer y los holdouts tampoco, así que esto llevará a un cese de pagos técnico", dijo Shahriar Shahida, co-fundador de Constellation Capital Management LLC de Nueva York, que actualmente tiene inversiones en Argentina y cree que sería injusto que se beneficie a los holdouts por sobre los acreedores que aceptaron canjes.

"Este es un caso sin precedentes de alguien incumpliendo pagos no porque no tiene la capacidad, no porque no tiene la voluntad, sino porque alguien está forzándolos a hacer algo indigno", añadió.

MERCADOS EXPECTANTES

Argentina dice que luchará contra los holdouts, liderados en este caso por NML Capital, afiliado de Elliott Management, y Aurelius Capital Management, hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.

Fuentes familiarizadas con la posición de Elliott y Aurelius dicen que Argentina nunca ha mostrado disposición de negociar.

Inversores anticipan que el país desafiará a las cortes de Estados Unidos en caso de que insistan en que se les pague el total a los holdouts.

En ese escenario, se espera que Argentina fuerce un default técnico sobre los bonos reestructurados emitidos bajo la ley de Nueva York, que estarían directamente afectados por los fallos, y, al mismo tiempo, trate de crear un nuevo esquema de pagos para esos bonos.

Una opción sería un canje en el que los tenedores de bonos entregasen sus papeles de Nueva York por nuevos bonos bajo ley argentina. Algunos analistas advierten que eso podría no ser posible.

El default sería técnico porque Argentina podría tratar de pagarle a los tenedores de bonos del canje sin pagarle a los holdouts, y las cortes podrían luego interrumpir los pagos.

O el país podría suspender los pagos sobre los bonos reestructurados citando sus propias leyes, que le prohíben pagarle a los holdouts en mejores términos.

Funcionarios del Ministerio de Economía de Argentina han rechazado responder si están evaluando un plan B para los pagos. Los próximos pagos de intereses sobre bonos reestructurados serán el 2 y el 30 de junio.

Cuando los fallos judiciales se conocieron el año pasado, muchos inversores vendieron sus bonos argentinos y algunas empresas especializadas en deuda problemática decidieron comprar.

El mercado se ha estabilizado desde ese momento y los bonos reestructurados recuperaron algo de lo perdido en abril. El Global 2017, emitido durante el último canje del 2010, ahora rinde alrededor de un 16,3 por ciento, desde el 19,6 por ciento a principios de marzo.

En lo que se refiere a los seguros de crédito contra defaults, el pago máximo posible cayó con fuerza a fines del 2012 y ahora se ubica en los 1.530 millones de dólares, según datos de Depository Trust & Clearing.

Los pagos de seguros contra defaults probablemente serían menores después de un proceso de subasta para determinar el valor de recuperación de los bonos impagos.

Argentina ya no es relevante para los mercados globales de crédito como solía ser. No ha emitido deuda internacional desde el default del 2002 y su incidencia en el índice EMBI+ de JP Morgan ha caído hasta el 1,8 por ciento desde el 23 por ciento a principios del 2001.

El control de capitales y recientes restricciones para el mercado de cambios han aislado al país aún más, que es visto como una anomalía entre los demás países de América Latina, más abierta a los mercados.

Analistas de Credit Suisse dijeron la semana pasada que la mayoría de sus contactos en Buenos Aires creen que los efectos secundarios de un default técnico serían "relativamente pequeños por el aislamiento de Argentina de los mercados de capitales internacionales y por el deterioro en el clima de negocios del país".

PERSPECTIVA LEGAL

En noviembre, el juez Thomas Griesa ordenó a Argentina depositar los 1.330 millones de dólares para pagar a los holdouts en un fideicomiso con fecha límite el 15 de diciembre, cuando vencía un pago de la deuda reestructurada.

También requirió que terceras partes involucradas en los pagos de deuda reestructurada de Argentina fuesen responsabilizados si la orden de la corte fuese evadida. Esto incluyó a Bank of New York Mellon Corp., que actúa como custodio para los tenedores de bonos.

El segundo circuito frenó esas órdenes bajo una suspensión de emergencia al revisar la apelación de Argentina.

No está claro, sin embargo, si la suspensión se mantendría en pie si Argentina tuviese que apelar a la Corte Suprema. La mayoría de los analistas creen que sí, pero no hay ninguna garantía.

Tampoco hay consenso entre analistas sobre cómo fallará el segundo circuito. La corte mantuvo firme la decisión original de Griesa, alegando que Argentina había discriminado contra los holdouts y violado el "pari passu" o cláusula de trato igualitario en los contratos de los bonos impagos.

Pero dado que el Gobierno de Estados Unidos está argumentando que los fallos de Griesa podrían complicar futuras reestructuraciones soberanas de deuda, el segundo circuito podría buscar limitar el impacto de las órdenes de pago.

La corte de apelaciones le pidió a Argentina que enviase su propia propuesta de pagos, que básicamente replicó los términos del canje del 2010. NML y Aurelius la rechazaron.

Si Argentina apelara a la Corte Suprema y su caso fuese aceptado, un fallo podría demorarse hasta junio del 2015, de acuerdo con analistas del Bank of America Merrill Lynch.

Un nuevo default argentino llevaría a una caída en los precios de los bonos y dañaría la balanza de bancos locales, que tienen mucha deuda en sus carteras.

Pero la mayoría de los economistas no cree que podría haber un fuerte golpe colateral, en parte porque los exportadores argentinos dependen mucho menos de líneas de crédito para financiar comercio exterior, a diferencia del 2001.

Guillermo Nielsen, quien como Secretario de Finanzas ayudó con la reestructuración de la deuda en el 2005, dijo que un default debería ser evitado a toda costa.

"El mercado financiero de Nueva York es importante no solo para países subdesarrollados, sino también para países desarrollados. Hasta Suecia emite deuda en el mercado de Nueva York", dijo Nielsen. "Y aquí tenemos todo para hacer, para construir, para crear. Necesitamos ese financiamiento". (Reporte adicional de Daniel Bases en Nueva York y Alejandro Lifschitz y Guido Nejamkis en Buenos Aires. Traducido al español por Juliana Castilla.)

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