15 de abril de 2013 / 6:23 / hace 5 años

PERFIL-Maduro, el hombre que se aferró a la sombra de Chávez para gobernar Venezuela

Por Mario Naranjo

CARACAS, 15 abr (Reuters) - Al pie de la tumba de Hugo Chávez, Nicolás Maduro hizo una promesa a su mentor político: regresar el 15 de abril en calidad de presidente electo de Venezuela. Y cumplió con su palabra, aunque fue más difícil de lo que esperaba.

El delfín del fallecido líder, que fue elegido para continuar con su “revolución socialista”, ganó el domingo la elección presidencial con un 50,66 por ciento de los votos, una diferencia de 1,6 puntos porcentuales frente al opositor Henrique Capriles.

Maduro, de 50 años, le dedicó la victoria a Chávez y dijo no tener miedo al reconteo de votos que exige la oposición.

“El me dejó con un testamento y me dijo qué hacer (...) Misión cumplida comandante Chávez, el pueblo cumplió su juramento”, afirmó frente a cientos de seguidores a los pies del “balcón del pueblo” en el palacio de Miraflores, desde donde su mentor daba sus discursos de triunfo.

Maduro, con una carrera política que nació, se desarrolló y llegó a su clímax bajo el brazo protector de Chávez, condensa el sueño socialista del muchacho pobre que llega a la cumbre.

Con un título de secundaria bajo el brazo, comenzó a manejar buses del sistema del Metro de Caracas y se convirtió en sindicalista, militante y legislador.

A fuerza de una lealtad a prueba de balas, durante los 14 años de Gobierno de Chávez se abrió camino hasta ser nombrado canciller y luego vicepresidente. Pero no posee el carisma, talento oratorio, ni la llegada a la gente del popular militar retirado.

Pidió apoyo del pueblo para “hacer los cambios que hacen falta para que la revolución viva un proceso de renovación, de refrescamiento, de reimpulso”.

“Lo que nos resta de vida, yo se lo juro a este pueblo, nos vamos a consagrar por entero a cumplir con su legado”, expresó.

Su estrategia de mimetizarse con Chávez dio frutos y 7,5 millones de venezolanos lo apoyaron en las urnas, con la certeza de que mantendrá las generosas políticas sociales de las que gozan y que incluyen desde subsidios a los alimentos hasta la entrega de viviendas.

Por delante tendrá que enfrentar retos que van desde grandes desequilibrios económicos hasta cimentar su legitimidad como heredero de Chávez dentro de un heterogéneo partido integrado por políticos, militares, grupos armados y empresarios.

“Todos juntos somos Chávez. Por separado no somos nada, podemos perderlo todo”, aseguró varias veces durante la corta campaña.

ASIGNATURAS PENDIENTES

Maduro puso sobre la mesa dos asignaturas pendientes que el Gobierno no pudo resolver en casi cinco lustros: la creciente criminalidad y la ineficiencia del gigantesco aparato estatal.

La delincuencia es una de las principales preocupaciones de los venezolanos y es un tema que Maduro conoce de memoria al haber crecido en un barrio donde sus vecinos luchaban por llegar a fin de mes. El suele contar como muchos que algunos de sus conocidos cayeron a manos de sicarios o traficantes de droga.

“Voy a acabar con la criminalidad y la violencia, yo voy a construir un país de paz, yo voy a hacer un presidente por la paz, por la seguridad y la convivencia. Se los juro, lo voy a hacer en nombre del comandante Hugo Chávez”, prometió.

Su otro desafío es la economía. Los analistas se comen las uñas al calcular el déficit fiscal y la deuda que tendría el país, pese a contar con las mayores reservas de petróleo del mundo.

Los venezolanos tienen que lidiar con una inflación de dos dígitos que dispara el costo de vida, olas de desabastecimiento de productos básicos y fallas en los servicios de electricidad y agua, mientras que las empresas se quejan de los férreos límites de precios y la sequía de dólares por los controles de cambio.

Algunos creen que Maduro podría ser más conciliador que Chávez y abrir un incipiente canal de diálogo social.

“Llamo al pueblo, a aquel que no votó por nosotros, los llamo primero a la unión, vamos a trabajar juntos por la seguridad de este país, por la economía de este país”, dijo.

“Chávez vive, Chávez vive, hasta la victoria siempre (...) Chávez te lo juro, hemos cumplido el juramento”, añadió.

DE ROCKSTAR A FIEL SUCESOR

La historia de Maduro y Chávez tiene más de dos décadas. Comenzó mucho después de que Maduro pasara de ser un adolescente que tocaba la guitarra en una banda de rock a un líder sindical.

Los dos se conocieron en 1993 cuando el carismático líder estaba preso por un fallido intento de golpe de Estado. Poco después, Maduro salió a las calles con su pareja y abogada Cilia Flores para pedir por la libertad del entonces teniente coronel.

Cuando Chávez fue liberado, los dos lo ayudaron a organizar su movimiento político de izquierda. El ahora presidente electo y su mujer se convirtieron entonces en legisladores.

Maduro formó parte de la Asamblea Constituyente que redactó una nueva carta magna en 1999 y se convirtió en presidente del parlamento hasta el 2006, cuando Chávez lo nombró canciller.

Después de ganar las elecciones del 2012 y ya enfermo de cáncer, Chávez lo encumbró hasta convertirlo en vicepresidente.

“‘Siempre por el pueblo Nicolás, siempre por el pueblo’”, contó haciendo referencia a lo que le decía su jefe. “Así seré, así será”, prometió el lunes en la madrugada. (Editado por Pablo Garibian, César Illiano y Silene Ramírez)

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