6 de junio de 2013 / 16:08 / en 4 años

ENFOQUE-Dinero sucio se cuela en auge económico de Perú

* Dinero “sucio lavado” representa alrededor del 3,5 pct del PIB peruano

* Algunos sectores de economía estarían involucrados

* Actividad ilegal se extiende hasta campañas de elecciones locales

Por Marco Aquino

LIMA, 6 jun (Reuters) - Hostales y casas de juego están proliferando en Lima y sus alrededores, y las autoridades tienen indicios de que funcionarían como máquinas lavadoras de dinero.

Camino al principal aeropuerto de la capital de Perú, un país famoso tanto por sus riquezas arqueológicas como por ser el segundo mayor productor mundial de cocaína, decenas de hostales ofrecen habitación con televisión por cable y hasta con jacuzzi por entre 10 a 30 dólares la noche.

El precio, muy por debajo del promedio del mercado, atrae a los visitantes que los repletan a diario, según sus libros de registro entregados a la policía.

Pero al ingresar a algunos de ellos, se ven parcialmente vacíos y hasta descuidados. ¿Donde están sus clientes?.

Algunas empresas que aparentan gran funcionalidad y alta rentabilidad, con precios o tarifas irrisorias y ofertas increíbles, encubren una de las formas más rápidas de licuar dinero ilícito, de acuerdo a fuentes policiales.

“¿El negocio es redondo? ¡No! ¡Están lavando dinero!”, resaltó a Reuters el fiscal antidrogas de Perú, Jorge Chávez Cotrina, en su pequeña y austera oficina en el centro de Lima.

El auge económico de Perú parece estar siendo aprovechado para establecer negocios de servicios, entretenimiento, turismo, construcción, cambio de monedas, venta de combustible y hasta en la industria minera, con fondos que en muchos casos sirven para “legalizar” dinero del narcotráfico, según pesquisas judiciales.

La alerta salió a relucir en un reporte del equipo de inteligencia del regulador bancario de Perú, fechado a fines de abril y al que tuvo acceso Reuters, que reveló que las operaciones financieras “sospechosas” por actividades ilícitas aumentaron más de un 80 por ciento en los últimos dos años hasta inicios del 2013, a casi unos 7.300 millones de dólares.

Un 71 por ciento del monto está involucrado en el tráfico ilícito de drogas, un 14 por ciento en delitos ambientales y un 2,5 por ciento en corrupción de funcionarios, detalló.

“Esto le hace daño a la economía y a la sociedad por muchas razones; desde el tema de que hay competencia desleal para algunos sectores hasta el riesgo institucional que genera”, dijo a Reuters el jefe de la unidad de inteligencia financiera de la Superintendencia de Banca y Seguros de Perú, Sergio Espinosa.

El informe fue elaborado en base al cruce de operaciones e información entre bancos y clientes sospechosos de lavado de activos, visitas de supervisión del regulador y reportes de la fiscalía y la oficina de prevención de delitos desde el 2007.

NEGOCIOS SUCIOS

Consciente la situación, el Gobierno del presidente Ollanta Humala ha emprendido una batalla contra el lavado de activos, endureciendo leyes y repotenciando oficinas para detectar dinero del narcotráfico.

El dinero “sucio”, que incluso financia a grupos rebeldes en una zona andina de Perú donde se produce la mayor cantidad de cocaína, se cuela en oscuros negocios y podría ensombrecer la buena reputación de manejo de la política económica de la que goza el país exportador de minerales, advirtieron analistas.

“Conforme la economía crece, hay más espacio, porque hay más dinero, hay más negocio, hay más actividad y la propia criminalidad, desde una perspectiva negativa, es un negocio y aprovechan de eso para crecer”, afirmó Espinosa.

A los hostales que han brotado como hongos en los últimos años, y que registran “rentabilidad”, se suma la aparición de innumerables casinos o casas de juego en Lima que brillan con multicolores luces de neón ofreciendo grandes premios.

“Están en todos los sectores donde hay dinero en efectivo. Son negocios propensos para lavar dinero, hoteles, restaurantes, grifos (gasolineras), casas de juego”, dijo Chávez Cotrina.

Según el equipo del regulador bancario, un 59 por ciento de los reportes de operaciones sospechosas proviene de fuentes o empresas ubicadas en la capital peruana, que concentra un tercio de la población y la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) que ha crecido a grandes pasos en los últimos años.

Datos oficiales indican que el dinero producto de actividades ilícitas en Perú representa más del 3,5 por ciento del PIB total de la nación, cuya economía ha crecido fuertemente impulsada por la demanda interna.

La economía basada en la producción y exportación de minerales se ha expandido anualmente en un promedio de al menos un 6 por ciento desde hace una década, uno de los crecimientos más altos del mundo y que ha ignorado la turbulencia global.

No obstante, tiene una etiqueta negativa: Perú es también el segundo mayor productor de cocaína en el mundo y expertos han advertido que podría superar a su vecino Colombia si no refuerza la lucha contra este flagelo.

El problema es de alcance regional y mundial. En Colombia, el lavado de dinero ilícito representa hasta un 5 por ciento de su PIB y, a nivel global, la actividad mueve 1,6 billones de dólares, según Naciones Unidas (ONU).

POLITICA Y CORRUPCION

Los tentáculos del lavado de dinero han tocado hasta la puerta de la política, como lo sugieren denuncias de que el narcotráfico ha apoyado algunas campañas para elegir autoridades en zonas donde se produce hoja de coca y cocaína.

Jaime Antezana, analista especializado en narcotráfico, contó haber sido testigo “del carnaval de lavado de dinero” durante las elecciones regionales del 2010 en zonas donde se produce hoja de coca.

Tras esos comicios, la policía detuvo a 42 personas entre alcaldes y dirigentes de localidades donde opera el narcotráfico en alianza con remanentes del grupo rebelde Sendero Luminoso.

Algunos fueron condenados a prisión por el delito de colaborar con el narcotráfico, según datos judiciales.

“Los narcos quieren autoridades afines y eso podría más que repetirse en las elecciones regionales del 2014”, alertó Antezana.

Pero no hay que ir muy lejos.

Actualmente el Congreso investiga al ex presidente Alan García por firmar el indulto humanitario para unos 3.200 presos condenados por narcotráfico, supuestamente a cambio de sobornos durante su Gobierno, según una comisión especial legislativa.

García, dos veces gobernante de Perú, ha negado haber incurrido en sobornos para conceder los indultos, aunque sí ha reconocido que liberó a presos por narcotráfico principalmente extranjeros, que luego fueron expulsados a sus países, en busca de mejorar la situación en las hacinadas cárceles del país.

La comisión del Congreso que investiga a García tiene hasta agosto para dar un informe que podría recomendar inhabilitarlo para ejercer cargos públicos, lo que frustraría su posibilidad de postular a las elecciones presidenciales del 2016.

“El tema es muy grave, sobre todo para la ciudadanía porque es un tema muy sensible y porque estamos en una lucha muy difícil contra el narcotráfico”, dijo a Reuters Sergio Tejada, legislador oficialista que preside la comisión que investiga a García.

La lucha contra el narcotráfico ha tropezado además con los escasos recursos de la policía, cuyos salarios están entre los más bajos de la región y los hace fácil presa de la corrupción.

La policía removió el año pasado a más de una decena de agentes y oficiales de alto rango acusados de cambiar por sal 45 kilos de cocaína incautada en la región de Ayacucho. Las autoridades detectaron el llamado “cambiazo” poco antes de presentar la droga en una conferencia de prensa en Lima.

NEGOCIO SE DIVERSIFICA

Un caso considerado emblemático por el Gobierno en torno al tema es la investigación de presunto lavado de dinero contra la familia peruana Sánchez Paredes, aunque tras casi tres décadas de indagaciones no se ha podido probar en instancias judiciales.

La fiscalía peruana investiga si el grupo desvió dinero proveniente del narcotráfico para la operación de empresas vinculadas al sector minero, ganadero y agroindustriales, algo que la familia ha rechazado constantemente.

El año pasado varias cuentas bancarias de la familia en Estados Unidos fueron congeladas temporalmente por las autoridades, pero en marzo fiscales estadounidenses archivaron la investigación de presunto lavado de dinero ilegal.

En Perú, en tanto, una sala penal rechazó suspender las pesquisas, como fue solicitado por la defensa de la familia, y los fiscales podrían ordenar un juicio porque insisten en que se utilizaron fondos provenientes de parientes vinculados al narcotráfico.

“Confiamos que la misma justicia reivindique nuestro nombre en nuestro país”, dijo a periodistas uno de los miembros de la familia, Carlos Sánchez Alayo, en una conferencia en febrero.

En otro caso, la justicia peruana condenó hace unos años a un importante empresario por lavado de dinero del narcotráfico: Fernando Zevallos, quien operaba amparado en la aerolínea Aerocontinente con tarifas de hasta 40 dólares por un pasaje local, muy por debajo del promedio del mercado doméstico.

La empresa fue cerrada agobiada por problemas económicos.

Fuentes policiales indican que los narcotraficantes en Perú producen al menos 320 toneladas de cocaína al año, de las cuales las fuerzas de seguridad sólo incautan un 10 por ciento.

En la zona de producción de cocaína, principalmente en la selva de Perú, el kilo de droga puede costar 1.000 dólares. La venta puede alcanzar a entre 20.000 y 50.000 dólares cuando llega a Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo.

La cifra se multiplica para los mercados de Europa y Asia.

La mayor parte de la cocaína consumida en Estados Unidos es producida en Sudamérica y transportada a través de Centroamérica y México por cárteles que luchan entre sí por las rutas, dejando una estela de muerte y corrompiendo autoridades.

Algunos gobiernos latinoamericanos han propuesto la despenalización del consumo de drogas ilícitas como una de las soluciones al problema, pero el gigante Estados Unidos ha frenado cualquier iniciativa de este tipo.

“Hay decisión política del Gobierno para luchar contra el narcotráfico y esperamos que eso se traduzca en recursos, porque de voluntades nadie vive”, afirmó Chávez Cotrina. (Reporte de Marco Aquino, colaboración de Teresa Céspedes; Editado por Silene Ramírez y Luis Azuaje)

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