ANALISIS-Sinuosa ruta le espera a reformas en Congreso de México

sábado 30 de junio de 2012 10:15 ART
 

(Según las leyes de México, está prohibida la difusión de
encuestas, como la que menciona esta nota, días antes y durante
la elección. La información referida a encuestas es para
divulgación afuera del país)
    * Distribución de próximo Congreso no favorece a reformas
    * Peña tendría que negociar con adversarios y su propio
partido
    * Izquierda, reacia a reformas, aumentaría presencia en
cámaras
    * Inversionistas, con esperanza cautelosa

    Por Miguel Angel Gutiérrez
    MEXICO DF, 30 jun (Reuters) - El Congreso de México podría
ser otra vez centro de tortuosas  negociaciones, lo que
demoraría reformas clave para el país, por una mayor presencia
de la izquierda y posiciones encontradas en temas controvertidos
en el PRI, la fuerza favorita para ganar las elecciones
presidenciales. 
   Analistas y líderes políticos creen que la segunda economía
latinoamericana necesita reformas profundas para poder impulsar
su crecimiento y reducir la pobreza, que afecta a casi la mitad
de sus 112 millones de habitantes. 
   La economía de México creció en promedio un 2 por ciento en
la última década, un período en el que muchos países de la
región mostraron tasas de expansión gigantes que le permitieron
mostrar mejores indicadores sociales. 
   Enrique Peña Nieto, el candidato del opositor Partido
Revolucionario Institucional (PRI) que lleva más de 10 puntos de
ventaja en las encuestas, quiere permitir inversión privada en
la estratégica petrolera estatal Pemex, un tema muy sensible
porque la empresa es el sostén de la economía. 
   También buscará una reforma fiscal amplia para impulsar la
economía y elevar la recaudación tributaria, una de las más
bajas de América Latina. En esa línea también están los planes
de la candidata oficialista Josefina Vázquez Mota, tercera en
los sondeos.  
   Pero el reciente avance en las encuestas de la izquierda,
tradicionalmente renuente a las reformas, hace difícil que un
gobierno del PRI logre una mayoría aplastante en el Congreso
para impulsar esos proyectos y posiblemente dependa del
gobernante Partido Acción Nacional (PAN). 
   Los partidos que sostienen la candidatura de Andrés Manuel
López Obrador probablemente sean la segunda fuerza del Congreso.
Actualmente la izquierda es la tercera fuerza en las dos cámaras
y el PRI tiene mayoría relativa en la cámara baja y es la
segunda fuerza en el Senado. 
   El PRI por sí solo no alcanzaría a tener más de la mitad de
los asientos en el próximo Congreso y necesitará de su aliado el
Partido Verde para votar algunas reformas, y de otros partidos
para cambios constitucionales que requieren dos terceras partes
de los votos, según las más recientes encuestas. 
   "Peña pudiera no tener mayoría absoluta, lo que dificultará
mucho el camino de las reformas", dijo Raúl Feliz, analista del
Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). 
   Si Peña no logra el control de la influyente Cámara de
Diputados, que tiene la facultad exclusiva para aprobar la parte
de egresos del presupuesto nacional, perdería una moneda de
cambio clave para negociar reformas, agregó Feliz. 
    
   LUCHA AFUERA Y EN CASA 
   Pero Peña, un abogado de 45 años, no solo tendrá que negociar
con otros partidos, sino también hacia dentro del propio PRI. 
   En el pasado la fuerza se opuso a proyectos presentados por
el gobierno del PAN, como gravar con el Impuesto al Valor
Agregado (IVA) a productos actualmente exentos como alimentos y
medicinas, por considerar que dañaría los bolsillos de los más
pobres. 
   "Yo sería uno de los que acompañaría a Peña en las reformas,
pero vamos a tener voces ancladas en el 'Prinosáurico Primario",
dijo a Reuters el senador del PRI Francisco Arroyo, candidato a
diputado, al referirse a la vieja guardia del partido,
usualmente caricaturizada como un dinosaurio. 
   La sensibilidad respecto a las reformas es mayor cuando se
trata de Pemex, la mayor fuente del ingresos de México y el
séptimo mayor productor de crudo del mundo, porque muchos creen
que el país perdería soberanía al abrirse a privados. 
   Peña "tiene el desafío de convencer a los de casa y a los que
no lo son", dijo un alto funcionario del PRI que habló bajo
anonimato a propósito de las diferencias dentro del partido
sobre algunos controvertidos temas. 
   "La bandera, Pemex y la Virgen de Guadalupe están en el mismo
peldaño", agregó refiriéndose a la patrona de México, uno de los
países más católicos del mundo. 
    En el 2008, algunos legisladores del PRI se unieron al
izquierdista PRD para bloquear partes de una reforma de Calderón
con el fin de atraer participación privada a Pemex. 
   La reforma fue aprobada tras varios meses de debates y foros
con expertos y en medio de protestas callejeras porque incluyó
contratos con privados para exploración y producción. 
   Sin embargo, ésta resultó insuficiente para las necesidades
de inversión de Pemex, que con muchas dificultades logró hace
tres años estabilizar su producción pero no elevarla a los
niveles que el país necesita. 
   La firma encuentra limitaciones para hacer las
multimillonarias inversiones que necesita debido a que
transfiere gran parte de sus ganancias al Gobierno. 
   El partido de López Obrador, que ha tenido serios conflictos
internos por la elección de sus líderes, parece estar definido
en cuanto a que se opondrá a una reforma que implique inyectar
capital privado en Pemex. 
   "Los partidos de izquierda que vamos juntos en la coalición
del Movimiento Progresista, en los temas centrales no tenemos
diferendos", dijo Alejandro Encinas, candidato a senador del
PRD, muy cercano a López Obrador. 
   La izquierda propone darle mayor autonomía de gestión y
financiera a Pemex mediante cambios a las leyes fiscales. En el
caso de una reforma tributaria, los izquierdistas rechazan
elevar impuestos y proponen eliminar privilegios fiscales. 
   Algunas reformas, como la privatización de Pemex, implicarían
cambios constitucionales y con ello el voto de más de dos
terceras partes del Congreso.     
        
   INVERSIONISTAS CAUTELOSOS 
   Si bien Peña Nieto dijo en una entrevista con Reuters no
tener "ninguna duda" de que recibirá el respaldo de las bancadas
legislativas del PRI en el Congreso a su plan de reformas,
analistas son cautelosos. 
   "Aún si eres un gobernador del PRI podrías tener diferentes
intereses localmente de los que tendría Peña sentado en (la
residencia presidencial de) Los Pinos", dijo Lisa Schineller,
directora de calificaciones soberanas de Standard & Poor's. 
   "Hay por supuesto la necesidad de negociar entre las
distintas corrientes del partido, especialmente pensando en
reformas controvertidas", agregó. 
   Y para muestra basta un botón. El año pasado, senadores del
PRI plantearon una reforma fiscal para gravar alimentos
excluyendo los que conforman una canasta básica, pero muchos
diputados del propio partido la rechazaron. 
   "En general, yo como lo podría resumir después de hablar con
inversionistas es que hay una esperanza cautelosa de que avancen
ciertas reformas", dijo Benito Berber, economista para México y
Colombia de la firma Nomura Securities en Nueva York. 
   "Hasta no ver no creer, pero dicen 'ojalá que pueda haber
algo", agregó. 

 (Reporte adicional de Pablo Garibian y Mica Rosenberg; Editado
por Anahí Rama)