30 de diciembre de 2016 / 13:39 / hace 7 meses

BREAKINGVIEWS-Maduro sobrevivirá con lo justo en la cuerda floja de Venezuela

4 MIN. DE LECTURA

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales.)

Por Martin Langfield

NUEVA YORK, 30 dic (Reuters Breakingviews) - La economía de Venezuela es un desastre, pero el inepto líder de la revolución bolivariana, el presidente Nicolás Maduro, probablemente haya hecho lo justo para evitar que lo saquen por la fuerza del cargo en 2017, a menos que lo hagan sus colegas chavistas.

Un canje de bonos y la distribución de alimentos liderada por el ejército ayudaron. Pero la destrucción de las instituciones genera el riesgo de una violencia que podría terminar con su gobierno.

El Fondo Monetario Internacional dice que la producción de la nación andina se contrajo un 8 por ciento en 2016 y la inflación fue casi de un 500 por ciento. Hacia el fin de año, el bolívar se había debilitado casi un 60 por ciento a más de 4.000 por dólar en el mercado negro.

El gobierno sostiene un tipo de cambio fijo de 10 por dólar principalmente para importaciones de alimentos y medicamentos, un nivel enormemente irreal que reduce las importaciones de productos esenciales y fomenta la corrupción. Los pobres son los que más sufren con la mala gestión.

Golpeada por una caída de los precios del petróleo en años recientes, Venezuela ha estado haciendo malabares al borde de un incumplimiento de pagos de la deuda.

Un canje de bonos en octubre, que abarcó deuda de la petrolera estatal PDVSA, ayudó a Maduro en el corto plazo al disminuir los pagos en 2017 y 2018, pero elevó los posteriores.

Las reservas internacionales cayeron a alrededor de 11.000 millones de dólares, apenas suficientes para cubrir los pagos de la deuda de 9.000 millones de dólares que vencen en 2017.

El acuerdo que selló en noviembre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para recortar la producción, destinado a impulsar un aumento de los precios del crudo, no podría haber llegado en mejor momento para el gobierno, para el que las exportaciones de petróleo son vitales.

Maduro, un ex conductor de autobús y sindicalista, ha cooptado al ejército, poniendo al ministro de Defensa Vladimir Padrino a cargo del CLAP, un programa de distribución de alimentos y bienes básicos a los pobres que, según los críticos, retribuye la lealtad con el gobierno.

La oposición y los grupos de derechos humanos dicen que más de 100 personas están en prisión por motivos políticos, diez veces más que en 2013, cuando murió el fundador de la revolución, Hugo Chávez. Las autoridades detuvieron una iniciativa para un referendo revocatorio contra Maduro, citando un presunto fraude.

Con el Vaticano tratando de mediar entre el gobierno y la oposición, Maduro está en la cuerda floja. Su desmembramiento de las instituciones como las cortes, los cuerpos electorales y el legislativo incrementa el riesgo de hechos de violencia callejera.

Algunos en el ejército y sus amigos chavistas podrían preferir sacrificar a Maduro y negociar una transición a un gobierno más conciliador si se produce derramamiento de sangre. Pero sin contar protestas sostenidas o un nuevo colapso del precio del crudo, parece que Maduro llegará, con lo justo, al 2018.

Editado en español por Gabriel Burin

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