24 de mayo de 2012 / 19:14 / en 5 años

BREAKINGVIEWS-La golpeada deuda Argentina se ve como una ganga

(El autor es un columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones que expresa son personales)

Por Raul Gallegos

NUEVA YORK, 24 mayo (Reuters) - Medidas antimercado como la nacionalización de YPF han alejado a los compradores de la deuda soberana de Argentina. En la actualidad se cotiza a un precio inferior al de la deuda de algunos países de América Latina e incluso de Europa. Sin embargo, las finanzas de Argentina están en buena forma.

Los inversores podrían estar perdiéndose una ganga.

Las políticas de la presidenta Cristina Fernández, como un control cambiario cada vez mayor, sí justifican algunos de los efectos en cadena sobre la deuda del país.

Pero estas medidas sin duda no son suficientes para justificar que los bonos argentinos se consideren más riesgosos que los de Venezuela. Después de todo, el presidente Hugo Chávez es sin duda el principal violador de derechos de propiedad de la región.

Sin embargo, la anticipada expropiación de Fernández sobre la participación de Repsol en la petrolera YPF -que finalmente ocurrió el mes pasado- revirtió una tendencia de casi dos años en los que la deuda de Argentina tenía un desempeño mejor que la de Venezuela.

Es la misma historia con los credit default swaps (CDS) a 10 años. El diferencial sobre los CDS de Argentina se ha disparado casi un 50 por ciento este año. Ahora cuesta 3,3 millones de dólares asegurarse contra una moratoria sobre 10 millones de dólares de bonos argentinos, comparados con los 2,5 millones de dólares en el caso de Venezuela.

Mientras tanto, los bonos Boden 2015 de referencia de Argentina se venden ahora por 80 centavos de dólar. Esto ofrece un rendimiento del 15 por ciento. Incluso la endeudada España no ha caído tan lejos: su deuda ni siquiera tiene un rendimiento de un 5 por ciento.

Todo eso tendría sentido si Argentina fuera un desastre fiscal. Pero en 185.000 millones de dólares, la carga total de deuda del país del año pasado equivale a sólo un 41,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Eso es mejor que en España, cuya relación deuda-PIB se situó en el 70 por ciento, e Italia, que cuenta con una carga de 120 por ciento.

Además, con un crecimiento del PIB del 4 por ciento y fondos disponibles de reservas del Banco Central, fondos de pensiones y las arcas de YPF, Argentina tiene suficiente efectivo.

Eso significa que la única manera que un default podría ocurrir es si la presidenta Fernández, por alguna razón, decide apretar el gatillo. Eso es poco probable en cualquier caso. Pero también hace caso omiso de dos importantes puntos.

En primer lugar, el default no tendría mucho sentido financiera o políticamente, ya que casi la mitad del total de la deuda pendiente de Argentina está en manos de las instituciones del gobierno argentino.

En segundo lugar, hay un método en las estrategias económicas de la presidenta Fernández. Sus políticas poco ortodoxas suelen estar dirigidas a aumentar su popularidad. Caer en moratoria de pago de la deuda del país no le otorgaría ningún aplauso, especialmente con las elecciones legislativas previstas para el 2013.

Los desvergonzados políticos argentinos se ganan los malos titulares, pero los inversores, si son inteligentes, deberían ignorar el ruido e identificar una ganga.

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