15 de diciembre de 2011 / 22:55 / en 6 años

ACTUALIZA 1-Poderoso líder gremial Argentina desafía Gobierno

(Agrega citas, detalles y autor)

Por Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 15 dic (Reuters) - El líder de la mayor central obrera argentina lanzó el jueves un duro reclamo salarial a la presidenta Cristina Fernández y advirtió que el Gobierno debe bajar la presión impositiva sobre los trabajadores, en una virtual ruptura entre históricos aliados.

Hugo Moyano, líder de la central CGT, del poderoso gremio de los camioneros y temido por su capacidad de movilización, fue un estrecho aliado y sostén del Gobierno de Fernández y de su difunto esposo y antecesor, Néstor Kirchner.

Pero la mandataria, en el inicio de su segundo mandato, ha privilegiado alianzas con empresarios y jóvenes izquierdistas críticos del peronismo tradicional ligado a los sindicatos, del que Moyano es un exponente fiel.

El líder camionero, quien controla prácticamente todos los gremios ligados al transporte y los puertos en uno de los mayores exportadores de granos del mundo, expresó quejas contra esos sectores juveniles y renunció a sus puestos de dirección en el Partido Justicialista (peronista) de Fernández.

"Que no se equivoquen, cuando se habla del 54 por ciento que sacó la presidenta (en la elección de octubre, en la que fue reelecta) que recuerden que más del 50 por ciento de ese porcentaje es de ustedes. Que no se equivoquen, que no son de los chicos bien, son de los trabajadores", dijo en un masivo acto en un estadio de fútbol para celebrar el día del camionero.

El duro reclamo de Moyano, en un país en el que políticos aliados acostumbran a obedecer ciegamente a Fernández dentro de la tradicional cultura verticalista del peronismo, provocó encendidos apoyos de sindicalistas que estaban distanciados del líder gremial y que son opositores a la mandataria.

Luis Barrionuevo, jefe del central obrera CGT Celeste y Blanca, llamó a la reunificación sindical bajo el liderazgo de Moyano y calificó a la presidenta Fernández como "una chica caprichosa".

El Gobierno, habitualmente locuaz para criticar adversarios, se sumió en el silencio tras el discurso, y analistas políticos rápidamente conjeturaron sobre el surgimiento de un opositor poderoso para la administración de Fernández, que domina el Congreso.

"Surge un contrapoder", dijo a Reuters Pascual Albanese, vicepresidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.

"Se viene un incremento de la conflictividad sindical", agregó Albanese, quien de todos modos dijo que esperaba que haya un esfuerzo de conciliación entre sindicalistas y Gobierno.

Pablo Micheli, líder de la central sindical opositora CTA, anunció también un acercamiento a Moyano en momentos en que se anticipa un panorama de desaceleración para la pujante economía argentina, cuyo talón de aquiles es una inflación cercana a un 25 por ciento anual que el Gobierno no reconoce.

"Va a haber unidad de acción de las centrales y nos hemos reunido con la CGT y estamos viendo de tomar opciones comunes en pos de los reclamos que hacemos y hemos estado haciendo desde hace tiempo. Si podemos seguir avanzando con la CGT en estos temas, seguramente nos encontrarán en la calle juntos", dijo Micheli a Radio El Mundo.

CARGA PESADA

La elevada inflación calculada por economistas privados está poniendo presión antes de las negociaciones salariales programadas para los próximos meses, en momentos en que el Gobierno busca contener pedidos que erosionen más la competitividad local.

Los costos de las empresas han aumentado fuertemente en los últimos años debido a la apreciación de la moneda local en términos reales y una presión tributaria en aumento.

Fernández manifestó la necesidad de discutir condiciones para mejorar la competitividad y dijo que los sindicatos tendrán garantizado su derecho a la huelga pero no a la "extorsión".

Moyano, que honra una ruda tradición del sindicalismo peronista argentino, respondió a la mandataria diciendo: "se está hablando mucho de los porcentajes de aumento para las próximas discusiones paritarias (por salario) y pareciera como siempre que la crisis la tienen que pagar los trabajadores. Esto no lo podemos permitir".

Y concluyó: "Ahora resulta que cuando hay un reclamo, como hacen los trabajadores, es una medida de extorsión o chantaje. Los trabajadores no extorsionan a nadie, los trabajadores reclamamos legítimamente". (Reporte de Guido Nejamkis, Editado por Silene Ramírez)

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